EVANGELIO DEL VIERNES 14/01/2022, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ
I Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo C/Año Par, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos y espirituales en nuestra época. Somos hermanos e hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Toda relación es un trato de dar y recibir. Si falla alguno, se desnivela la vida. Es como la semilla: dentro de ella está la promesa de miles de árboles, pero debe darse a la tierra para que ella a su vez le dé sus nutrientes. Todo lo que des, volverá a ti multiplicado, si lo haces de corazón. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Viernes 14/01/2022. (Marcos 2, 1-12). “Cuando Jesús volvió a Cafarnaúm, corrió la voz de que estaba en casa, y muy pronto se aglomeró tanta gente, que ya no había sitio frente a la puerta. Mientras él enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla. Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te quedan perdonados”. Algunos escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar: “¿Por qué habla éste así? Eso es una blasfemia. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?”.
Conociendo Jesús lo que estaban pensando, les dijo: “¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’ o decirle: ‘Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, le dijo al paralítico: Yo te lo mando: levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa”. El hombre se levantó inmediatamente, recogió su camilla y salió de allí a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: “¡Nunca habíamos visto cosa igual!”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. En aquel tiempo, el pueblo pensaba que los defectos físicos eran un castigo de Dios por algún pecado. ¡Carás!… Si así fuera todos estaríamos condenados. Pues, no existe un solo ser humano que no tenga algún defecto. Quien no es barrigón es chiquito… y algunos son chiquitos y barrigones. Otros tienen una oreja más grande que la otra. Piensa en este momento en ese desperfecto físico que tienes. Es decir, ¡estamos mal hechos! Todos somos discapacitados en algo y al mismo tiempo capacitados para algo. Nadie es perfecto ni física ni moral… ni espiritualmente. Sólo los humildes, de corazón, reconocen sus pecados: “Yo confieso que he pecado mucho… por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”. Otros, los orgullosos y corruptos, dicen así: “Yo confieso tú que has pecado mucho… por tu culpa, por tu culpa, por tu gran culpa”… Todos son responsables, menos ellos.
Invita a Dios a tu vida, a que camine contigo y te acompañe. Ésa es la fe, la vivencia y unión con Dios. Desde donde estés te llenarás de paz. Normalmente, nosotros estudiamos las cosas sin experimentarlas y sin vivirlas. Dios no es una teoría ni un ritual externo, es una experiencia íntima. Sabemos, pero no experimentamos. Yo sé lo qué es un hipopótamo, pero nunca he visto a uno concretamente. ¿Cómo se le puede explicar a alguien qué sabor tiene el mango si nunca lo ha comido?
En el evangelio de hoy aprendí… Solamente el que ha comido mango está autorizado para difundir y gustar su sabor. Así, sólo los que aman y perdonan están autorizados para hablar y escuchar del Padre Celestial. Porque Dios es amor. ¿A qué sabe el mango? Pruébalo y te lo digo. ¿Qué olor tiene la libertad?, sé libre y te lo digo.
Pensamiento del día… Viviendo todo esta angustia mundial del COVID, y mezclada con dictaduras, me acerqué una noche al Santísimo y le dije: “Señor, dame fuerzas, no me dejes caer. Porque si caigo me tienes que levantar y llevar. Y no quiero ser una carga o un peso para ti. Quiero que nos acompañemos juntos”. Invita a Dios a tu vida, a que camine contigo y te acompañe a donde tú vayas. Ésa es la fe, la unión con Dios.
Tarea para la casa… Averigua en ti…: ¿en cuál techo espiritual tienes que abrir un boquete para poder escuchar la voz de Dios? Investiga en estos: ego, falta de humildad, orgullo, pasado, envidia, complejo de inferioridad o al revés, falta de perdón, tristeza crónica o falta de humor.. y en otros techados. Tú verás…
Padre Ricardo Bulmez. rbulmez@gmail.com

