EVANGELIO DEL MARTES 08/03/2022. MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

EVANGELIO DEL MARTES 08/03/2022. MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

 

Grupo CRECE Internacional. Martes de la I Semana de Cuaresma. Ciclo C/Año Par, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos y espirituales en nuestra época. Somos hermanos e hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹¿Te cuesta perdonar? Comienza por pedir a Dios el don del perdón… una vez que lo recibas, tu vida nunca más será la misma: recuperarás tu estima, a personas amadas, tu salud. Tu paz y tu conexión con Dios se harán más profundas. Perdonar es darle una oportunidad a la vida… Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

 

Martes 08/03/2022. (Mateo 6, 7-15). “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando ustedes hagan oración no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que, a fuerza de mucho hablar, serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.

Ustedes, pues, oren así: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

———–

Reflexión. Fui a dar una charla en la ciudad de San Cristóbal, Estado Táchira. El chofer del colegio que me invitó había ido a buscarme al aeropuerto en compañía de su hijo de cuatro años. Me lo presentó: “Jean Paul, conoce al padre”. Me incliné para saludarlo con cariño, pero el tal Jean Paul no fue muy amable que digamos.

Avanzábamos a San Cristóbal, ese día hacía bastante calor. El chofer y yo llevábamos una conversación muy interesante y profunda. Hablábamos de temas de alta política de estado: corrupción. En eso estábamos, cuando oímos gritar escandalosamente a Jean Paul desde el asiento de atrás: “¡Papá, tengo sed!” -el papá no le hacía caso, por lo visto lo conocía muy bien.

El niño empezó a repetir fastidiosamente en cadena, mientras nosotros conversábamos: “¡Papá tengo sed!”. De repente el padre detuvo la marcha del vehículo y le dio tremendo regaño al hijo para que se callara. Pensé: “¡Muy bien hecho, caray! A ver si te callas de una buena vez”.

El tal Jean Paul, parecía que hubiera recibido más combustible con el regaño. Ahora gritaba más duro “¡Papá, tengo sed! El papá detuvo el vehículo en el primer kiosco que apareció, y le trajo un sabroso refresco de naranja. Y, de paso, otro para mí. Yo no había pedido ninguna bebida, pero me cayó de maravilla. Pues, yo también me estaba muriendo de la sed. A partir de allí el niño me cayó simpático. Ahí me di cuenta… “¡Así es la oración!”. Pensé que si oraba como pide saciar su sed ese niño, Dios me concedería todo lo que le pidiera.

Esta oración me pareció tan bonita, sencilla y profunda que la tomé como modelo. ¡Qué bonito! Porque en ella no se pide nada, el niño no exigía, simplemente decía que tenía sed. Rezar no es pedir, rezar es el respirar del alma. También Jesús oró así en la cruz: “Tengo sed”.

En el evangelio de hoy aprendí…  Por la fe sé que nuestro Padre del cielo siempre me escucha, Dios sacia las aspiraciones más profundas del hombre. Pero cuando creo que no me oye pateo con ganas, como los niños ante un juguete inalcanzable… porque a veces la sed espiritual es de urgencia… ¿Ustedes creen que si ese niño hubiese cesado en su petición, su padre le habría dado refresco? ¡Papá, tengo sed!… ¿Ves?, orar es tan sencillo y mitigante como beberse un vaso de agua fresca.

Pensamiento del día… Orar es la inspiración y espiración del alma. Dios siempre escucha nuestra respiración, nuestro aliento. Cuando me pongo ante el Santísimo Sacramento, en la soledad de mi habitación o en cualquier sitio solitario rezo sin parar: “Papá, tengo sed; Papá… tengo sed”. Eso es todo… Jesús nos dice… “Cuando oren, no hablen tanto”.

Tarea para la casa… Revisa algunas áreas de tu vida y descubre en donde tienes más sequedad… sed. Y reza… “Papá tengo sed de fe, esperanza y de amor… paz espiritual, de unión familiar, alegría, de libertad social y económica… de un país boyante en justicia y democracia… ¡Papá tengo sed!

Padre Ricardo Bulmez. rbulmez@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *