CELEBRAN A LA MUERTE EN MÉXICO; MILES ACUDEN A LOS PANTEONES

  • Algunos fieles difuntos son olvidados; tumbas en el olvido y enmontadas
  • En contraste, en algunas casas las familias instalan altares y todo es algarabía para recibir la “visita” de sus muertos

 

 

Por Agencias SFAS|| Llegó la fecha. 2 de noviembre, Día de Muertos, y con la amenaza de lluvias por la tormenta tropical “Lisa” enmarca esta festividad en el sureste del país, donde hay de todo y para todos.

Aunque muchas familias prefirieron adelantar la fecha desde el domingo para visitar los camposantos, y aprovechar estos días de asueto sin preocupación alguna por sus familiares que emprendieron el viaje sin retorno.

En escuelas y algunas oficinas, así como en casas familiares, no se olvidaron de la gran tradición de instalar el Altar de Muertos donde recuerdan a sus seres queridos, y por supuesto no podrían faltar los tamales propios de estas fechas.

Fiesta, algarabía, cohetes, marimbas, dulces, pozole, pozol y todo lo que la gastronomía mexicana ofrece, se ve en estas fechas. Hay rezos en memoria de quienes ya no están en este mundo, el recuerdo se hace presente, y se cuentan muchas historias de esos amigos o familiares que siguen entre nosotros.

LOS MUERTOS REGRESAN A CASA

En la época prehispánica el culto a la muerte era uno de los elementos básicos de la cultura, cuando alguien moría era enterrado envuelto en un petate y sus familiares organizaban una fiesta con el fin de guiarlo en su recorrido al Mictlán. De igual forma le colocaban comida que le agradaba en vida, con la creencia de que podría llegar a sentir hambre.

El Día de Muertos en la visión indígena implica el retorno transitorio de las ánimas de los difuntos, quienes regresan a casa, al mundo de los vivos, para convivir con los familiares y para nutrirse de la esencia del alimento que se les ofrece en los altares puestos en su honor.

En esta celebración, la muerte no representa una ausencia sino a una presencia viva; la muerte es un símbolo de la vida que se materializa en el altar ofrecido. En este sentido se trata de una celebración que conlleva una gran trascendencia popular ya que comprende diversos significados, desde filosóficos hasta materiales.

Cabe mencionar que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), declaró en 2008 esta festividad como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por su importancia y significado en tanto se trata de una expresión tradicional -contemporánea y viviente a un mismo tiempo-, integradora, representativa y comunitaria.

SE OLVIDAN DE SUS MUERTOS

Pero no todo es fiesta, en muchos camposantos, muchas bóvedas se encuentran en el abandono. Sus familiares olvidaron a sus seres queridos que pasaron a mejor vida. Sin embargo, quienes sí acuden, no dudan en prender un veladora o colocarle una flor por su eterno descanso.

No son visitados por sus familiares porque ya no tienen, o son fosas de muchos años, o bien han migrado a otras entidades, o incluso su religión les prohíbe venerar estas fechas.

Así es la vida, a veces como la Bikina “Solitaria, camina la bikina/Y la gente se pone a murmurar/
Dicen que tiene una pena/Dicen que tiene una pena, que la hace llorar”…

 

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