MIENTRAS SE DIVERTÍAN LOS ATACARON A BALAZOS EN CANCÚN

 

  • Hay tres heridos y un fallecido; motosicarios otra vez hacen de las suyas ante la ineficiencia de la policía de Ana Patricia Peralta y Jaime Padilla Barrientos
  • La Fiscalía del estado solo llega a levantar muestras de las balaceras, pero para nada, siempre se hacen ojo de hormiga
  • Todavía hoy fue trasladada de emergencia a la Ciudad de México la niña de un año que fue baleada junto a su padre, quien también falleció; en esta cobarde acción los criminales regresaron a la escena y la policía municipal no los quiso detener

 

Por Agencias SFAS/Cancún, QRoo.- Cancún volvió a estremecerse: un comando de motosicarios abrió fuego contra una reunión en la Región 230, dejando a un hombre muerto y tres personas heridas. Los disparos irrumpieron de manera brutal la tranquilidad de la noche y evidenciaron, una vez más, que la violencia campea en la ciudad sin que las autoridades logren contenerla.

 

Testigos narraron que los agresores, dos individuos en moto, dispararon a sangre fría, sin que la policía municipal de Ana Patricia Peralta y su secretario Jaime Padilla Barrientos hagan un intento alguno por garantizar la seguridad. El operativo implementado fue insuficiente y tardío, mientras el miedo crece entre los vecinos que escucharon las ráfagas de bala romper la noche.

 

A la par, Cancún enfrenta otro hecho igual de indignante: un ataque armado la noche del viernes en la Región 240 dejó gravemente heridos a un padre, una madre y su hija de apenas un año. Los sicarios dispararon contra su vivienda cerca de las 23:00 horas; los vecinos, alarmados, llamaron al 911 y fueron los primeros en socorrer a la familia. La niña fue trasladada de urgencia a la Ciudad de México ante la gravedad de sus heridas, lo que encendió la indignación social por la falta de respuesta y atención inmediata.

En ambos casos, la Fiscalía General del Estado repitió su guion de siempre: llegó únicamente para “levantar casquillos” y tomar fotografías, sin ofrecer avances ni capturas. Ni una línea de investigación clara, ni un detenido; solo la misma escena de impunidad que parece normalizada en Cancún, donde los criminales actúan a sus anchas y la autoridad solo mira.