- Néstor Camarillo emulando a José Herrera Dagdug, y traicionando al tricolor a quien le debe la senaduría, renunció al escaño de la bancada del PRI, haciéndole el juego sucio al partido en el poder y al mismo PVEM
- Con ello le da más poder al Verde y al exgobernador corrupto de Chiapas con el fin de aplastar a la oposición en aprobación de reformas; en eso se usa el dinero en la Cámara Alta, para comprar conciencias o buscar espacios políticos
Por Agencias SFAS/Ciudad de México.- El coordinador de los senadores del PVEM, Manuel Velasco Coello, vuelve a confirmarse como un político que se mueve entre la impunidad y la ambición. Salvado por el sistema cuando debió enfrentar cuentas por su gestión en Chiapas, ahora el Verde Ecologista obtiene la Tercera Vicepresidencia del Senado, una posición que le asegura privilegios y la ruta para buscar la presidencia en 2026-2027.
Velasco, que no olvida haber sido rebasado por Eduardo Ramírez Aguilar –actual gobernador de Chiapas-, maniobra con cinismo y se aprovecha de la fractura del PRI para consolidar sus espacios de poder.
La renuncia de Néstor Camarillo a la bancada priista, a quien se le acusa de oportunismo político, fue la pieza clave para darle fuerza al Verde. Aunque Manuel Añorve, coordinador del PRI en el Senado, buscó minimizar el golpe al señalar que el tricolor seguirá “dando la batalla” frente a un régimen autoritario, lo cierto es que la bancada se reduce a 13 senadores y queda debilitada frente al oficialismo.
La decisión de Camarillo no solo representa una traición a quienes lo llevaron al escaño, sino que abre la puerta a que Morena y sus aliados tengan manga ancha en la Cámara Alta.
Las reacciones no se hicieron esperar: diputadas como Nora Escamilla y Genoveva Huerta señalaron que este tipo de saltos políticos dañan la credibilidad y confirman que algunos solo buscan beneficios personales. “Lo que ha desgastado mucho la política es brincar de un partido a otro sin dejar el espacio”, reprocharon, al calificarlo como un “golpe histórico” al priismo poblano. Sin embargo, en el fondo, la jugada le pertenece a Velasco, quien aparece como el verdadero beneficiario de la traición, demostrando una vez más que su estrategia no es servir al país, sino mantenerse en la élite del poder a cualquier costo.

