*La mafia internacional respaldó la venganza contra el CDS.
*Los hechos tuvieron lugar en «Kanan», Santa Teresa Llano Grande, donde las oficinas quedaron convertidas en coladores. Se presume que el grupo armado, conocido como «El Maíz», ingresó desde Guatemala, liderado por Bladimir Orantes, quien había sido expulsado de la región tras la recuperación de la plaza fronteriza por el Cártel de Sinaloa, con la complicidad de policías corruptos de la fiscalía y la SSC. Este grupo criminal, también identificado como CJNG, perpetró su venganza con el apoyo de sicarios internacionales. A pesar de la gravedad de los hechos, calificados como terroristas, Oscar Aparicio Avendaño minimiza la situación, lo que sugiere la necesidad de investigar a su propia fuerza policial.
Por Isaac Mendiola SFAS/ Frontera Comalapa, Chiapas, 26 de noviembre de 2025 – La corrupción, el cobro de piso, el secuestro, la extorsión, la venta de plazas y la colusión de las fuerzas de seguridad estatales y federales con narcoterroristas han desembocado en consecuencias fatales, como lo evidencian los sucesos en esta localidad fronteriza entre Chiapas y Guatemala. La selectividad en los ataques y la protección a ciertos grupos han alimentado la espiral de venganza, como se manifestó en «Kanan», donde el CCYG de Bladimir Orantes, con el respaldo de la mafia internacional, ajustó cuentas con «Pakales» y la fiscalía estatal. Las instalaciones policiales mexicanas fueron blanco de un ataque implacable, al estilo de las películas de Hollywood, donde los agresores, con armas de alto calibre, barrieron a tiros a los oficiales presentes.
Aunque se habla de numerosos heridos y posibles fallecidos, la Secretaría de Seguridad, bajo el mando de Oscar Aparicio Avendaño, ha restado importancia a los hechos. Hasta hace poco, la región estaba bajo el control del cártel Chiapas-Guatemala, también conocido como Jalisco, a través de la organización «El Maíz», liderada por Bladimir Orantes. Sin embargo, la llegada de «Pakales» y la corrupción policial en la fiscalía desencadenaron una persecución contra estos criminales, obligándolos a refugiarse al otro lado de la frontera. Esto facilitó la entrada del CDS, liderado por Jesús Esteban Machado Meza, alias «El Güero Pulseras», quien, con el apoyo de las autoridades, tomó el control de la zona, antes dominada por el CCYG.
Hoy, el grupo criminal, conocido como «las cuatro letras», ha regresado a México y, con la ayuda de la mafia internacional, ha cobrado venganza contra la policía corrupta de Chiapas. El resultado ha sido devastador: oficinas baleadas, múltiples heridos y, según informes no confirmados, varios muertos, hechos que el gobierno niega sistemáticamente.
Este es un problema recurrente, ya que la corrupción está arraigada en las instituciones policiales del estado, y muchos agentes están comprometidos con el narcotráfico y el narcoterrorismo. A pesar de los discursos oficiales que prometen combatir a estos grupos criminales, la realidad muestra una clara disparidad en el trato, donde algunos son atacados mientras que otros gozan de impunidad. La evidencia es innegable: Kanan fue escenario de un violento ataque en represalia contra la policía corrupta y mafiosa.

