- El amigo del convicto Nicolás Maduro, acusado de narcoterrorismo, en forma sarcástica, pidió la liberación para su compinche
- El senador de Morena vuelve a exhibir su doble moral: mientras México enfrenta crisis, él pasea en Europa y responde a cuestionamientos con violencia
Por Agencias SFAS/Roma, Italia.- El senador morenista Gerardo Fernández Noroña protagonizó un nuevo escándalo internacional tras ser increpado por un ciudadano mexicano en las calles de Roma, donde se encontraba de vacaciones. Lejos de responder con argumentos, el legislador reaccionó con gritos y agredió físicamente el teléfono celular con el que era grabado, según se observa en un video difundido en redes sociales.
La grabación, publicada por el usuario Roberto Quijano, muestra cómo Noroña responde inicialmente de manera cordial, pero cambia abruptamente de actitud al percatarse de que está siendo grabado. Visiblemente alterado, el senador eleva la voz y encara al ciudadano con frases como: “¿Crees que aquí eres el único que tiene derecho a estar aquí en Roma?”, mientras una mujer —presuntamente su pareja— también interviene de forma exaltada.
Segundos después, el legislador lanza un golpe directo al celular del ciudadano, lo que provoca que Quijano grite: “¡Aquí está! ¡Aquí me está agrediendo el senador Fernández Noroña!”, quien disfruta de lujos en Europa mientras México enfrenta múltiples problemas sociales y económicos.
En el mismo video se escucha a Fernández reafirmar su postura política al pronunciarse en favor de su amigo acusado de narcoterrorismo por Estados Unidos: “Claro, claro que pido la liberación de Maduro”, en referencia al mandatario venezolano, recientemente detenido y puesto a disposición de una corte en Nueva York por autoridades estadounidenses.
El episodio en Roma se suma a una larga lista de viajes internacionales del morenista, quien ha visitado destinos como Palestina y Estrasburgo, este último aún como Presidente del Senado, para participar en foros, mientras en el discurso público se presenta como crítico de los privilegios, el despilfarro y las élites.
Una vez más, el discurso combativo y moralista de Fernández Noroña choca con sus actos, dejando en evidencia una conducta que para muchos ciudadanos representa soberbia, intolerancia y una profunda contradicción entre lo que predica y lo que practica.

