•Señal mística se manifestó en la zona arqueológica, envolviendo a visitantes y lugareños en polvaredas y fuertes ráfagas de viento
Por Agencias SFAS / Mérida, Yucatán; 17 de enero de 2026. — Kukulkán, la «Serpiente Emplumada» —deidad del cielo, trueno, lluvia, tornados y torbellinos— habría demostrado su ira contra quienes presuntamente profanaron su templo en Chichén Itzá. La zona arqueológica fue envuelta por ráfagas de viento y densas polvaredas que generaron temor entre los visitantes.
«NO SE DEBE PROFANAR UN LUGAR SAGRADO»
«¡No profanen mi lugar sagrado!», habría dicho Kukulkán según versiones populares. En ese momento, el viento sopló con fuerza y la tierra se levantó en forma de torbellino. Algunos señalan que el templo sagrado ha sido objeto de intervenciones que, sin la debida consideración, podrían haber despertado la ira de la deidad asociada al viento, la tormenta y la lluvia. Se recuerda que cualquier acción en espacios sagrados debe contar con el debido respeto y los permisos correspondientes, tanto desde el punto de vista legal como cultural.
Según la tradición maya, cuando Kukulkán creció en su forma de serpiente y salió de una cueva hacia el mar, provocó temblores de tierra. Se dice que a menudo genera sismos, principalmente asociados al mes de julio, para demostrar su presencia. En esta ocasión, el fenómeno habría sido adelantado o motivado por el gran flujo de visitantes que acude a la zona, y en algunos casos, por el incumplimiento de los reglamentos del lugar —un recordatorio de que Kukulkán siempre está vigilante y celoso de su templo.
FENÓMENOS ASTRONÓMICOS Y CULTURALES
El «descenso de la serpiente» en los equinoccios es un fenómeno astronómico que representa el equilibrio en la cosmovisión maya. Sin embargo, las interrupciones en los patrones climáticos o condiciones atmosféricas adversas durante las épocas de culto se han interpretado históricamente como señal de abandono o enojo del dios. En resumen, la ira de Kukulkán se entendía como un desequilibrio en la naturaleza (viento, agua, tierra), recordándole a los seres humanos la necesidad de mantener el orden y la veneración a través de rituales y respeto por el patrimonio cultural.


