•Habían descubierto un narcolaboratorio en la región mexicana con tecnología de punta, el gobierno panista si estaba colaborando con los gringos para atacar al narcocrimen,
La violencia volvió a exhibir el tamaño del problema: cuando el crimen organizado responde, lo hace con fuego y silencio oficial., los norteamericanos tenían varios meses trabajando desde una oficina en Monterrey donde monitoreaban a los cártel del sur, hay una extensa lista negra de narcopolicías y hasta fiscales
Por Isaac Mendiola / SFAS
Ciudad de Chihuahua; 21 de abril del 2026.–– Cuatro hombres muertos en territorio chihuahuense no serían víctimas cualquiera. Versiones que circulan en ámbitos de seguridad apuntan a que se trata de agentes encubiertos que operaban en la región en labores de inteligencia contra el narcotráfico, vinculados a instancias estadounidenses.
De acuerdo con estos reportes, los sujetos trabajaban infiltrados bajo la figura de elementos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), colaborando de manera discreta en indagatorias relacionadas con la producción y trasiego de drogas sintéticas, particularmente fentanilo.
Las mismas fuentes señalan que el grupo llevaba meses operando desde una base en Monterrey, desde donde extendían sus investigaciones a distintos puntos del país, incluyendo estados del sur como Quintana Roo, Chiapas, Veracruz y Oaxaca. Su objetivo: mapear estructuras criminales, ubicar laboratorios clandestinos y seguir la ruta del dinero.
Uno de los hallazgos clave habría sido la localización de un narcolaboratorio en la zona serrana, donde –según estas versiones– se procesaban drogas de alto impacto. Para ello, se habla del uso de tecnología avanzada de vigilancia, incluidos drones y sistemas de inteligencia no disponibles para corporaciones locales.
Sin embargo, la operación terminó en tragedia. La muerte de los policías deja más preguntas que respuestas y expone una realidad incómoda: la infiltración del crimen organizado, la fragilidad institucional y la intervención extranjera en territorio mexicano ante la descomposición de la justicia.
SEÑALAMIENTOS Y SOMBRAS
En medio de este escenario, también han comenzado a circular versiones sobre “listas negras” en manos de agencias extranjeras, donde figurarían funcionarios y altos mandos de seguridad de distintos estados. Nombres de fiscales y exfuncionarios han sido mencionados en estos señalamientos, lo que eleva la tensión política y mediática.
Hasta ahora, ninguna autoridad ha salido a aclarar de fondo estos señalamientos.
UN SILENCIO QUE GRITA
Lo ocurrido en Chihuahua no solo es un hecho violento más: es un mensaje brutal de hasta dónde ha penetrado el crimen organizado y qué tan vulnerable sigue siendo el aparato de seguridad.
Estamos ante un escenario explosivo: operaciones extranjeras en suelo nacional, estructuras criminales desafiando incluso a inteligencia internacional y autoridades que, como ya es costumbre, guardan silencio.
Porque aquí no solo murieron cuatro hombres.
Aquí, otra vez, quedó al descubierto que el país se está quedando sin control… y sin respuestas.
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