LE CAYÓ AL MARIDO Y LO ENCONTRÓ CON LA AMANTE, SE DESGREÑARON EN EL RESTAURANTE

¿Valdrá la pena llegar tan bajo por un mequetrefe?… Lo encontró acaramelado, ofreciéndole las perlas de la virgen a la otra, que su único pecado fue creer en el mosca muerta que al final huyó de la escena.

Por Pedro Pablo Jaramillo / Apatzingán; Estado de México, 21 de abril del 2026.— Una historia del diario vivir: una mujer más desconfiada que Pancho Villa comenzó a sospechar de su marido y le puso cola; comenzó a seguirlo, se convirtió en su sombra y, al estilo Villa, llegó el día en que se tundió a su rival de amores. Les cayó; el encuentro amoroso, pero lleno de infidelidad y de traición, se convirtió en una brutal pelea entre ambas mujeres cornudas por el varón que aparentaba confianza, nobleza, humildad, seguridad, atento y cortés, pero por dentro era el mismito Lucifer.

Este sujeto maligno, un demonio de la gavilla de Satanás, que con mentiras desató la fiereza de dos mujeres que cayeron en sus garras. La discípula de Pancho Villa sacó sus mejores golpes: uppercut de izquierda a derecha, volados y uno que otro jalón de greñas; aunque la otra no estaba mocha, se defendió como gata patas para arriba y también la agarró por las greñas y la desgreñó. Un hombre intervino, al parecer un guardia de seguridad del restaurante, ya que el infiel levantó polvorosa de por medio al ver que había desatado el mismísimo infierno en medio de los comensales que disfrutaban de la gastronomía.

Muchos preguntaban:
¿Valdrá la pena este borlote por ese mequetrefe que huyó?