•En la tierra de Rutilio Escandón Cadenas, el narco decide quien vive y quién muere
•La secretaria de Gobierno de la nueva era, Dulce Rodríguez, la inoperante e inútil, dejó que el narcocrimen desbloqueara a los indígenas a plomazos
•Comuneros se vengaron y acribillaron a gatilleros de la organización criminal
Por Isaac Mendiola
SFAS/ Venustiano Carranza, Chiapas; 24 de abril de 2026.––No fue un enfrentamiento. Fue una cacería.
Pobladores tsotsiles de la Casa del Pueblo, adheridos a la OCEZ, fueron rafagueados por un grupo armado que llegó decidido a abrir la carretera a balazos. El saldo: muertos, heridos y una escena brutal que hoy circula en videos, audios y fotografías.
Los señalamientos apuntan a cartel operando sin freno en la región.
DULCE RODRÍGUEZ OVANDO, SECRETARIA DE GOBIERNO: AUSENTE MIENTRAS CORRÍA LA SANGRE
Ni diálogo, ni contención, ni autoridad. El gobierno simplemente no estuvo.
Dulce Rodríguez Ovando volvió a quedar rebasada mientras hombres y mujeres pedían auxilio entre disparos.
“¡Nos están masacrando, traigan armas!”, gritan comuneros en audios que ya estremecen a la región. La respuesta institucional nunca llegó.
Aquí no hubo negociación. Hubo plomo.
▶️ RUTILIO ESCANDÓN CADENAS: CHIAPAS ENTREGADO AL CRIMEN
En la tierra del exgobernador y hoy cónsul en Miami, la violencia dejó de ser excepción: es regla.
Habitantes acusan que el estado fue entregado a los grupos criminales en la nueva era, que hoy operan con total impunidad y control territorial. En Carranza, dicen, el narco no solo manda: ejecuta.
PAKALES, GUARDIA NACIONAL Y GRUPOS ARMADOS, BAJO SOSPECHA
Los testimonios son contundentes. Comuneros señalan a células conocidas como “Pakales” y a fuerzas federales por presunta complicidad, omisión o permisividad frente al ataque.
Para las víctimas, lo ocurrido no fue espontáneo: fue una operación tolerada.
EL PUEBLO SE LEVANTA Y RESPONDE CON SANGRE
La masacre encendió la rabia.
Tras la agresión, pobladores se armaron y fueron tras los atacantes. No huyeron. Los enfrentaron.
Varios de los presuntos sicarios quedaron abatidos junto a una camioneta blanca en la que habrían llegado a ejecutar el ataque. La escena fue de violencia total.
“¡No se dejen, mátenlos!”, se escucha entre disparos y gritos. La venganza fue inmediata.
CHIAPAS AL BORDE DEL ESTALLIDO
Venustiano Carranza es hoy territorio marcado por la pólvora, el miedo y la furia.
El mensaje que deja esta jornada es brutal: cuando el Estado desaparece, la violencia ocupa su lugar.
Y en Chiapas, ese vacío ya se está llenando con sangre.






