•Tres menores heridos en festejo del Día del Niño; señalan omisión de la alcaldesa Cecilia Patrón
Por Agencias SFAS/ Mérida; Yucatán, 26 de abril del 2026.— No fue la suerte, no fue un imprevisto: fue la negligencia. El descarrilamiento del “trenecito” turístico, repleto de niños, dejó en evidencia el abandono en el que operan servicios públicos bajo la administración municipal.
En pleno festejo del Día del Niño, la unidad —cargada con decenas de menores y sus familias— se salió de las vías. El resultado: gritos, caos y niños lesionados en un evento que debía ser seguro.
Al menos tres menores fueron trasladados a hospitales. El susto pudo ser tragedia. Y esa posibilidad hoy pesa más que cualquier intento de justificar lo ocurrido.
Las críticas apuntan directamente a la alcaldesa Cecilia Patrón, a quien ciudadanos señalan por permitir la operación de un atractivo sin condiciones claras de seguridad. Versiones coinciden en que el trenecito arrastraba fallas y falta de mantenimiento desde tiempo atrás.
IRRESPONSABILIDAD: No es un accidente: es el resultado de operar sin supervisión real.
LOS RESPONSABLES: La omisión también es responsabilidad, y hoy tiene nombre y cargo.
SOLO LES IMPORTÓ EL EVENTO NO LOS NIÑOS: Se privilegia la imagen y el evento, mientras la seguridad queda en segundo plano.
Aquí no hay espacio para discursos ni evasivas. Cuando un juego infantil termina con niños en el hospital, lo que hay detrás no es mala suerte: es una cadena de decisiones que fallaron.
Y la pregunta es directa:
¿van a esperar a que haya muertos para hacer lo que debieron hacer desde el principio?

