•El dirigente izquierdista fue bañado a cinturonazos por la muchedumbre tras ser sorprendido agitando protestas para favorecer al exmandatario boliviano acusado de trata de menor y abuso de poder
Por Agencias SFAS/ La Paz; Bolivia, 13 de mayo del 2026.—
Sigue hundido en el escándalo el expresidente de Bolivia, Evo Morales, hoy perseguido por la justicia de su país tras las graves acusaciones en su contra por trata de menor y haber embarazado a una adolescente de 15 años, hechos que habrían ocurrido con el consentimiento de los padres de la víctima, quienes también se encuentran prófugos.
El exmandatario y líder cocalero es reclamado por las autoridades luego de desacatar el llamado judicial para comparecer ante un juez y responder por los señalamientos que pesan sobre él. Para muchos bolivianos, el viejo discurso de “perseguido político” ya no convence, pues consideran que Morales utilizó el poder para encubrir excesos y abusos que hoy salen a flote.
EVO AGITA A SUS SEGUIDORES PARA EVADIR LA JUSTICIA
Lejos de enfrentar las acusaciones, Morales habría optado por movilizar a sus operadores políticos y grupos afines para intentar convertir un proceso judicial en un conflicto social, promoviendo bloqueos, protestas y actos de presión en distintas regiones de Bolivia.
Sin embargo, la población comenzó a reaccionar con furia ante lo que consideran una manipulación descarada para proteger a un político acusado de delitos graves. El pueblo, cansado de revueltas armadas desde la sombra del poder, decidió enfrentar a uno de los principales agitadores del movimiento evista.
CINTURONIZA AL ZALAMERO DE EVO
Fue en Santa Cruz de Bolivia donde Reinaldo Ezequiel, dirigente de izquierda cercano al exmandatario, intentaba encender una protesta a favor del líder cocalero cuando terminó siendo rodeado por una multitud enfurecida.
Testigos señalaron que el operador político fue correteado y tundido a cinturonazos en plena plaza pública, luego de ser acusado de querer manipular a la gente para favorecer a Morales y politizar el proceso judicial.
La escena se viralizó rápidamente y dejó en evidencia el creciente hartazgo social contra los personajes que, bajo el disfraz de “movimientos populares”, buscan blindar a líderes señalados por delitos que han indignado a Bolivia y al continente.

