- El material, divulgado por el Departamento de Defensa y otras agencias federales, volvió a encender el debate mundial sobre la posible existencia de vida extraterrestre
Por Agencias SFAS/Washington, DC.- El Gobierno de Estados Unidos liberó una nueva tanda de documentos clasificados relacionados con fenómenos aéreos no identificados (FANI), incluyendo videos militares, fotografías, audios y testimonios de astronautas de las misiones Apolo 11, 12 y 17. El material, divulgado por el Departamento de Defensa y otras agencias federales, volvió a encender el debate mundial sobre la posible existencia de vida extraterrestre y fenómenos aún sin explicación científica.
El caso que más ha llamado la atención corresponde a un video captado por los sistemas ópticos de un caza F-16 Fighting Falcon, donde se observa la intercepción y destrucción de un objeto volador no identificado que se desplazaba de forma errática sobre el lago Hurón, en Michigan, durante febrero de 2023. De acuerdo con la descripción oficial difundida por el Pentágono, el objeto explotó tras el impacto y sus fragmentos se dispersaron “en un patrón de alta energía”, aunque las autoridades aclararon que no existe una conclusión definitiva sobre su origen.
La desclasificación también incluye más de 160 archivos provenientes del FBI, la NASA y el Departamento de Estado, entre ellos transcripciones de misiones espaciales históricas. En varios documentos aparecen relatos de astronautas del programa Apolo que describieron luces brillantes, objetos en formación y fenómenos visuales inexplicables durante sus viajes a la Luna. Uno de los testimonios más comentados corresponde a la misión Apolo 17, donde un astronauta afirmó que el espectáculo luminoso “parecía el 4 de julio desde la ventana”.
Aunque el Gobierno estadounidense insiste en que los archivos no constituyen evidencia concluyente de vida extraterrestre, la publicación ha generado un enorme interés público y una ola de especulaciones en redes sociales. La Casa Blanca aseguró que la medida busca transparentar décadas de investigaciones sobre fenómenos no identificados y permitir que la ciudadanía “forme su propia opinión” sobre estos misteriosos eventos.

