«¿Cuánto por el pato?», preguntan. «No se vende», responde su dueña. Valiente contra gatos y perros, siempre dispuesto a echarse el tirito con ellos, carismático y querido por sus fans. Hoy ya fue llamado por la FIFA. ¿Qué sorpresas le esperan a Merlín? La afición permanece en suspenso en el primer tiempo.
Por: Ariadna Silvestre SFAS/ Ciudad de México.—
¡Qué pato tan controvertido! Muy chambeador y de esos que nunca te dejan frío. Siempre acompaña a su familia, es carismático con las personas y sabe caminar como todo un experto por la ciudad más grande del país. Es el patrón del negocio y muchas personas le tienen cariño, al grado de regalarle ropita para que luzca siempre elegante.
Es un integrante más de la familia, pero sobre todo un trabajador ejemplar y patriota. Nunca se pierde y siempre acompaña a sus amos con gran alegría a donde quiera que vayan.
Se enfrenta a los gatos de azotea y a los perros que suelen molestarlo. No se arredra ni se agacha ante las dificultades. Contra los malosos va de frente y a picotazos limpios defiende su territorio.
Hoy ya es un pato mundialista. La FIFA lo tomó en cuenta y lo mandó a llamar. Mientras se espera la oferta de trabajo para este gran pato chilango, la fama de Merlín sigue creciendo. Ya es toda una celebridad y, para muchos, el pato más famoso de México.

