No se confundan: si la hacen, la pagan. La ley debe ser pareja, más cuando manejan en estado etílico, causan daños e insultan a la autoridad, como sucedió en Acapulco con la energúmena ebria.
Por: Isaac Mendiola / Guerrero, México.
Bien hecho por el agente de Vialidad que cumplió con su obligación e hizo cumplir la ley a cabalidad en el centro de este polo turístico, cuando fue alertado de que una mujer en estado de ebriedad conducía de forma torpe y peligrosa una camioneta blanca.
Ya había golpeado otro vehículo y no le importó. Dejó atrás el accidente en agravio de otro ciudadano y continuó zigzagueando por toda la avenida del Centro, dando tumbos.
Cuando el agente le marcó el alto y, de forma amable, le pidió que descendiera de la unidad, la conductora lo recibió con una retahíla de insultos a media lengua; apenas podía hablar de lo ebria que estaba. De pendejo no bajó al agente.
Se aferró al volante desafiando y retando al cuíco, que le pedía que bajara de la unidad. La mujer seguía insultando al servidor público.
Fue necesaria la intervención de un escuadrón de mujeres policías, quienes la bajaron de aguilita de la lujosa camioneta y la entambaron para que se le bajara lo valentona. No dejaba de recordarles el 10 de mayo a las agentes. Al fresco bote fue a parar, por borracha, escandalosa, pica pleito y prepotente.
Que quede claro damitas: la ley protege a todos, pero no es permiso para hacer lo que quieran. Si la cajetean, también van a parar a la chirola.

