TRUMP PREPARA CACERÍA CONTRA DICTADORES; ENTRE ELLOS, ORTEGA

 

  • Estados Unidos impulsa en la OEA una ofensiva diplomática para endurecer las medidas contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, al que acusa de destruir la democracia y violar sistemáticamente los derechos humanos

 

Por Agencias SFAS/Washington, DC.- La administración del presidente Donald Trump elevó la presión internacional contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo al promover ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) una reunión extraordinaria de cancilleres para definir una respuesta colectiva frente a la crisis política que vive Nicaragua.

 

El subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, afirmó que «se acabó el momento de hablar, es el momento de una respuesta formal e institucional», al considerar insuficientes las condenas diplomáticas emitidas hasta ahora. La iniciativa cuenta con el respaldo de Argentina, Panamá, Paraguay, Costa Rica y Ecuador.

 

Washington busca que la OEA adopte medidas diplomáticas y económicas antes de septiembre, al sostener que el régimen sandinista ha terminado por desmantelar las instituciones democráticas y consolidar un gobierno autoritario. Funcionarios estadounidenses consideran que es momento de incrementar la presión internacional y promover acciones coordinadas para exigir el restablecimiento del orden democrático y el respeto a los derechos fundamentales en Nicaragua.

 

El endurecimiento de la postura de Estados Unidos coincide con una de las decisiones más polémicas del gobierno de Ortega. El mandatario anunció que Nicaragua dejará de celebrar elecciones presidenciales, al asegurar que «no volverá a haber elecciones», mientras impulsa reformas constitucionales que consolidan la llamada copresidencia junto a Rosario Murillo y eliminan cualquier posibilidad de alternancia en el poder. La medida se suma a años de persecución contra opositores, encarcelamientos de líderes políticos, cierre de medios de comunicación independientes, cancelación de organizaciones civiles, expulsión de religiosos y una fuerte represión contra las protestas iniciadas en 2018.

 

La ofensiva impulsada por Washington forma parte de una estrategia para incrementar el aislamiento internacional de gobiernos considerados autoritarios en el continente. Aunque la propuesta no contempla acciones militares, sí abre la puerta a nuevas sanciones, mayor presión diplomática y una respuesta conjunta de los países miembros de la OEA contra el régimen de Ortega y Murillo, señalado por organismos internacionales por graves violaciones a los derechos humanos y el desmantelamiento del sistema democrático.