ALCALDE ES TUNDIDO Y SACADO DEL AYUNTAMIENTO POR LAS GREÑAS

Una turba fue por el presidente municipal morenista Norberto Martínez Cruz, le propinaron una golpiza y, medio desnudo, se lo llevaron a una comunidad junto con dos patrullas; amenazan con amarrarlo en la plaza y lincharlo por corrupto y tramposo.

—¡Ya nos traen hartos con su famosa austeridad, pero bien que se roban el dinero! —gritaban los pobladores.

Por: Isaac Mendiola / SFAS / Hidalgo; México.—

La mentira, la corrupción y la política engañosa con la que intentan burlarse de sus gobernados ya sacó de quicio al pueblo bueno y sabio. Habitantes de San Salvador acudieron a las instalaciones del Ayuntamiento y por la fuerza entraron a las oficinas del edil, quien se negaba a recibirlos; ahí lo atraparon, la turba lo golpeó y se lo llevó por los pelos, despojándolo de su camisa y dejándolo únicamente en camiseta.

En el altercado, la multitud se apoderó de dos patrullas de la policía municipal y se las llevaron junto con el presidente municipal rumbo a Xuchitlán, donde permanecen retenidos.

La gota que derramó el vaso fue que las obras que el alcalde prometió a los pobladores nunca se concretaron. Cuando acudieron al palacio a intentar hablar con Martínez Cruz, se negó a recibirlos y sus testaferros se encargaron de despacharlos con mentiras.

En las escasas ocasiones en que el alcalde los ha atendido, ha sido de mala gana y con promesas falsas. Ya se lo habían advertido: que cumpliera con la población o, de lo contrario, harían justicia por su propia mano. Así ocurrió esta tarde: se lo llevaron por los pelos para que se les quite lo corrupto.

—No es posible que el presidente municipal viva como jeque árabe mientras nosotros padecemos tantas carencias —declaró un lugareño a SFAS—. Mire, ellos pregonan austeridad republicana, pero bien que viven como reyes: viajan al extranjero, a Europa, poseen ranchos ganaderos y mansiones, y al pueblo lo engañan con su famosa austeridad. Sí, ¡cómo no! Son puros bandidos y vividores que ya nos tienen hartos con su maldita política barata de que vivimos en tiempos de austeridad —recalcó doña Mencha, una vecina visiblemente indignada.