+Se quejan ciudadanos y piden juicio político; marginación y miseria por doquier
Por JORGE MACARIO Y PEDRO PABLO JARAMILLO/Mientras decenas de habitantes de Centla, protestaban ante el Congreso del Estado por el pésimo gobierno municipal que mantiene a ese municipio en la miseria y marginación, su alcaldesa Gabriela López Sanlucas se da la dulce vita, bailando con stripers, enamorando sacerdotes y dilapidando el dinero del erario público de ese municipio en lujos y caprichos.
Su marido, Óscar Castillo Moha, rechaza las acusaciones y denuncias que un grupo de valientes ciudadanos de Centla llegaron hacer a las puertas del Congreso el pasado 20 de junio, en demanda de que los diputados locales intervengan y abran juicio político contra la alcaldesa del PRI.
“Mi mujer gobierna y manda. No tenemos problema como escriben algunos periodistas. Lo cierto es que si tenemos enemigos y esos nos están dando duro porque no saben perder”, se defiende el político que bajo las siglas del PRI ganó la presidencia de este municipio, pero que por cuestión de Género tuvo que dejar a su mujer en su lugar.
Lo cierto es que tanto marido como mujer se han enriquecido al amparo del poder económico de la presidencia municipal, pues en diciembre pasado estrenaron autos de lujo y el junior de la familia se compró un helicóptero donde sale a pasear los fines de semana con sus amigos a Ciudad del Carmen o a la Riviera Maya.
MISERIA POR DOQUIER
A un año y medio de aquel experimento democrático que llevó a la silla de la presidencia municipal a Gabriela López Sanlucas, el otrora famoso Puerto de Frontera parece una ciudad fantasma, con casas abandonadas por doquier, calles en mal estado, poca población en las calles y lo que es peor: inseguridad y desempleo.
En las esquinas cientos de jóvenes, hombres y mujeres esperan alguna oportunidad de empleo y algunas damitas optan por ejercer la profesión más antigua ante la falta de oportunidades y las necesidades de comida, vestido y sustento.
La falta de centros deportivos hace que los jóvenes recurran al vicio desde temprano y es común encontrar borrachos tirados en las calles, a las puertas de las casas y en las entradas de los bares, cantinas y centros nocturnos, que abundan por doquier, bajo el permiso de la presidenta municipal.
Las calles permanecen inundadas de basura, no hay obra pública y las pocas acciones de gobierno las ejecuta la Federación o el Estado. El municipio está paralizado, estático, sin obras ni acciones sociales para la gente, dice un ex alcalde que prefiere guardar el anonimato ante las represalias de la familia gobernante.
Para la población en general, la alcaldesa y su esposo son los culpables de todo lo que ocurre en Frontera y en las comunidades, por ser unos irresponsables, falsos, nefastos y por llevar una vida pecaminosa y lasciva.
LA ALCALDESA PECADORA
En febrero del año pasado, en que comenzó las festividades de carnaval en ese puerto tabasqueño, la señora fue pillada en plena calle bailando con dos stripers de conocida empresa cervecera, a los que además coqueteó en el video que ex profeso se subió a las redes para exhibirla y denostarla.
Pese al escándalo en las redes sociales, la presidenta municipal bajo las siglas del PRI, salió a decir que todo fue porque estaba enfiestada y alegre, y que solo la gente mal pensada veía esas cosas.
Un mes después, en abril otro escándalo. La alcaldesa fue otra vez pillada de manera comprometida, solo que esta vez era en una foto que se tomó a la entrada de Puerto Vallarta, en el Estado de Jalisco, acompañada del párroco de Frontera y de su asistente personal en una pose comprometedora.
En la postal, se ve una Gabriela feliz y contenta y detrás de ella en pose sugestiva al sacerdote del pueblo y su asistente, lo que dejó que pensar en las redes por la forma como los dos primeros sonríen a la cámara.
En las redes sociales se rumoró que la alcaldesa y el cura tenían más que una amistad y que su viaje por tierras jalisciense era de placer, pagado con dinero público del ayuntamiento. Nadie salió esta vez a refutar lo que era más que evidente en las redes. Cuatro semanas después a finales de junio, alguien subió a redes una foto donde la pareja de tórtolos descansaban placenteramente en el lobby de un hotel. Esta vez abrazados y sin ningún remordimiento por su pecaminosa actitud.
En menos de un año, Gabriela López Sanlucas ha protagonizado escándalo tras escándalo. Exhibiendo su pobre moral y lo que es peor: demostrando a su pueblo que es una mujer ligera y con problemas de identidad graves.
ODIA LA CRÍTICA Y REPRIME A LA PRENSA
Enseñada en la vieja escuela de su marido, la alcaldesa rehúye a dar explicaciones y entrevistas a la prensa, a la que califica de enemigos, chayoteros y come cuando hay.
Proclive a reprimir y a encarcelar a quienes se atreven a criticar su forma de gobernar el empobrecido pueblo de Centla, Gabriela López Sanlucas no mide las consecuencias para avasallar, ejecutar y reprimir a periodistas, reporteros y comunicadores que osen hablar mal de su corrupto gobierno.
Apenas en mayo pasado, cuando este diario circulaba por las calles de Frontera, mandó a sus esbirros y policías, entre ellos su chofer conocido como Cara de Perro, amedrentar y hasta amenazar de muerte a los voceadores.
En la trifulca, salieron a relucir armas de fuego que portaban los guaruras de la presidenta municipal, que con alevosía y ventaja gritaron amenazas y consignas de muerte contra los trabajadores de esta empresa editorial. La demanda ya fue turnada, y esperamos que la Fiscalía dé el debido proceso a las indagatorias contra los matones de la lesciva presidenta municipal de filiación priísta.




