EVANGELIO MEDITADO POR EL P. RICARDO BULMEZ (SACERDOTE VENEZOLANO)
FB: RicardoBulmez
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹“Éste es un nuevo día, para empezar de nuevo, para buscar al ángel, que me crece los sueños. Para cantar, para reír, para volver a ser feliz. Todos nacemos con un ángel de la guarda, pero pocos lo conservamos. Hay quien prefiere un sicoanalista. Todos tenemos una conciencia, pero pocos la escuchamos, hay quien prefiere la televisión”, F. Cabral. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Domingo 17/01/2021. Domingo II del Tiempo Ordinario. Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. El ser humano es el único ser vivo que vive en el presente, pero para el futuro. Vivimos hoy, para mañana… hay “un mañana”… no “una mañana”. El evangelio de hoy nos rescata esa esperanza “al día siguiente”. Hay un mañana. No somos esclavos de lo que pasó ayer, ni de lo que está pasando hoy. Ayer llore, reí y… hoy puedo poner punto final o seguido… pero punto. Lo de hoy pasará como lo de ayer. Estoy abierto al futuro… a la novedad. Esto que estamos viviendo los venezolanos, pasará. Hay que construir el mañana, “Al día siguiente”… Otra vez volveremos a ser el país que fuimos, no perfecto, pero país”… “Al día siguiente..”.
(Juan 1, 35-42). “Al día siguiente, Juan el Bautista se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos, y fijando los ojos en Jesús, que pasaba, dijo: “Éste es el Cordero de Dios”. Los dos discípulos, al oír estas palabras, siguieron a Jesús. Él se volvió hacia ellos, y viendo que lo seguían, les preguntó: “¿Qué buscan?”. Ellos le contestaron: “¿Dónde vives, Rabí?”. (Rabí significa “maestro”). Él les dijo: “Vengan a ver”. Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con Él ese día. Eran como las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron lo que Juan el Bautista decía y siguieron a Jesús. El primero a quien encontró Andrés, fue a su hermano Simón, y le dijo: “Hemos encontrado al Mesías” (que quiere decir “el ungido”). Lo llevó a donde estaba Jesús y éste, fijando en él la mirada, le dijo: “Tú eres Simón, hijo de Juan. Tú te llamarás Ke-fás”, que significa Pedro, es decir, “roca”. Palabra del Señor. Gloría a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. En este primer capítulo de su Evangelio Juan nos presenta un viaje temporal y espiritual, en donde nos narra el encuentro de Jesús con el Bautista y dos de sus discípulos. Es como si ocurriera en cada momento y lugar de nuestro andar cotidiano… en una plaza, o en cualquier parte. Todo sitio y circunstancia son propicios para ese encuentro.
Nuestro evangelista, más que testigo, da la impresión de que sea un reportero gráfico que no pierde detalles, casi al borde del chisme… que es la noticia que corre más veloz. Juan se fija en el cruce de miradas mutuas e intensas: de Juan el Bautista hacia Jesús: “fijando los ojos en Jesús, que pasaba”, (v. 35); de Jesús a los dos discípulos: “se volvió hacia ellos, y viendo que lo seguían”, (v. 38); de los discípulos a Jesús: “Vengan a ver. Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con Él ese día”. (vv. 38-39); y finalmente es Jesús el que dirige nuevamente su mirada a nosotros, en la persona de Pedro: “Lo llevó a donde estaba Jesús y éste, fijando en él la mirada, le dijo: “Tú eres Simón, hijo de Juan”. (v. 42).
El evangelista para esta dinámica de las miradas, utiliza verbos diferentes cargados de distintos matices de intensidad. No son miradas superficiales, distraídas, fugaces, sino más bien de contactos profundos, intensos, que parten del corazón, del alma. Es así que Jesús, el Señor, mirando a sus discípulos nos mira a nosotros. Así deberíamos aprender a mirarlo a Él. De manera especial es bello el verbo que abre y cierra el pasaje, cuando en Pedro nos mira: “fijando en él la mirada,”.
Jesús está caminando por el mar, por la orilla de nuestra vida; es así que Juan lo retrata, lo fija, para decirnos que, en el fondo, Jesús aún hoy está pasando a nuestro lado, como en aquel día.
Anoche soñé que tú eras Dios y Dios eras tú. Cuando desperté me di cuenta que nunca me había quedado dormido. Esta es la única forma de vivir en fe. Ver a Dios en el prójimo y al prójimo en Dios. De tal forma que se nos confunda.
-No entiendo.
-Boquiabierta, si tú no entiendes, entonces, Dios tampoco entiende. Tengo que amarte más.
-¿Por qué?!
-Porque el Padre nuestro nos ama… Él eres tú y tú eres Dios… y los dos están en mí.
Si el puente se rompe no podemos llegar hasta la otra orilla. Tú eres el puente y Dios es la otra orilla… de la misma laguna.
En el evangelio de hoy aprendí… La mejor forma de ver fijamente a Jesús es orar, cerrando los ojos. Porque orar con fe es la mejor forma de que Jesús nos vea… aunque nosotros no lo veamos… Dejémonos ver por Dios, porque el que permites la mirada de Dios se llena de su amor. Y quien se deja ver… es amado…
-¿Y cuándo saldremos de este régimen que está acabando con Venezuela?… ¿Al día siguiente?
-No al día siguiente, pero sí a un día del mes en que estemos. Cuando nos veamos y miremos fijamente a Jesús como Él nos ve… como dijo a sus discípulos: “Vengan a ver”.
Pensamiento del día… La mejor forma de ver fijamente a Jesús es orar, cerrando los ojos. Es la única forma de fijar la mirada. Porque cerrar los ojos no es dejar de ver, es mirarse por dentro. Y quien se ve es como el que se ama… la única forma de ver a Jesús es amándote y amando.
Tarea para la casa… Analiza todas aquellas situaciones o recuerdos perversos que ya no te dan alegría, ni paz ni calma. Y en un ejercicio espiritual entiérralos uno a uno.
@RicardoBulmez
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