EVANGELIO MEDITADO POR EL P. RICARDO BULMEZ (SACERDOTE VENEZOLANO)

EVANGELIO MEDITADO POR EL P. RICARDO BULMEZ (SACERDOTE VENEZOLANO)

@Ricardo Bulmez

 

Jueves 25/02/2021

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Quizás, algunas veces te cuesta confiar en alguien que te lleve sin saber a dónde vas, o por dónde te llevan. Pero en Dios no tienes nada que temer, para Él nada es imposible: todo lo puede, todo lo sabe, todo lo siente, todo lo ve… sabe lo que necesitas. Toma su mano, vive su palabra y confía en Él. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

 

Jueves 25/02/2021. Jueves de la I Semana de Cuaresma. Tiempo de Cuaresma. Ciclo B, en la Iglesia Católica. Jesús dice en Juan: “Todo lo que le pidas al Padre en mi nombre, te lo concederá”, Juan 16. Marcos, precisa: “Todas las cosas por las que oren y pidan, crean que ya las han recibido, y les serán concedidas”, Marcos 11. En la oración no hay tiempo perdido, es la única inversión espiritual en donde todo es ganancia… espiritual. Lo que le pidamos al Padre, en nombre de Jesús, lo recibimos de inmediato pero lo obtendremos más tarde. Es decir, no nos la da en efectivo sino en cheques. Hay que esperar.

 

(Mateo 7, 7-12). “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; toquen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que toca, se le abre. ¿Hay acaso entre ustedes alguno que le dé una piedra a su hijo, si éste le pide pan? Y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Si ustedes, a pesar de ser malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con cuánta mayor razón el Padre, que está en los cielos, dará cosas buenas a quienes se las pidan. Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. Había una vez un hombre pescando a la orilla del mar; pasaba horas enteras inmóvil, sosteniendo su caña en espera de los peces.

-¡Mira, llevas tiempo ahí y nada, ¿qué esperas?! -le dijo un caminante.

-A que los peces piquen.

-¿En cuánto tiempo pican?

-En un segundo -contestó tranquilamente el pescador.

-Pero, ya llevas horas pescando y nada. ¿No dices que los peces pican en un segundo? ¿Por qué esperas tanto tiempo?

-Lo que pasa es que no sé en cuál de los segundos pican ellos… Hay que esperar. En el fútbol un gol se mete en un segundo. Hay que ir al encuentro de ese momento, después de chutar muchas veces… no hay gol sin chute.

Los que hemos tenido alguna experiencia de la pesca, sabemos la sensación de alegría que da cuando un pez muerde el anzuelo y se convierte en pescado. No importa el tiempo esperado, los peces pican. Simplemente hay que lanzar el anzuelo y perseverar. Pues, caen cuando ellos quieren. Esto es lo que hace el buen pescador, permanecer ahí… Así es la vida de oración. Dios es como el mar, siempre está ahí. Nosotros lanzamos el anzuelo de nuestra plegaria, y nos toca esperar. No importa el tiempo. Dios nos regala su amor, su fe, su presencia.

Orar es departir con Dios, con palabras o sin ellas. Si es en silencio, mejor; las palabras, a veces entorpecen. Mejor dicho, orar es estar con Dios. “El Señor está con ustedes”, dice la liturgia.

-¿De qué hablo con Dios?

-De lo que tú quieras… de lo que te alegra o entristece.

-¿Y si no tengo nada que decirle?

-Entonces, Boquiabierta, no digas nada.

-¿Y si no tengo ganas de orar?

-Reza sin ganas. Es decir, dile a Dios que hoy no tienes ganas de hablar con… pero deja que Él esté a tu lado. Permanece ahí, de corazón a corazón, sin decir nada. El mar siempre está ahí y hay peces. Que el silencio de Dios te cubra, eso es todo. Orar es la operación humana más fácil que existe…

Un niño cumplía años un sábado. Le pedía insistentemente a Dios que ese día no mandara lluvia. Pues, pensaba celebrarlo en el jardín de su casa.

-¡Diosito, no mandes lluvia el próximo sábado! ¡Dios, que no llueva el sábado! -rezaba el niño insistentemente. Pues, ese día llovió como nunca, tanto que ninguno de sus compañeritos pudo ir a la fiesta.

-Dios no escuchó tu oración -le dijo el papá que se tildaba de ateo.

-Sí -dijo el niño-, sí me escuchó.

-¡¿Cómo que te escuchó?! Tú le pediste que hoy no lloviera, ¡¿no?!

-Sí -dijo el niño-, yo le pedí a Dios que hoy no lloviera.

-¿Y cuál fue la respuesta de Dios?… ¡¿Ah?!

“Él me dijo que sí -respondió el niño-, que sí iba a mandar la lluvia porque tú la necesitabas, pues estás a punto de perder toda la cosecha del maíz que sembraste. Y si pierdes tú, también pierdo yo. Dios sí me escuchó lo que pasa es que dijo “no” a mi petición”. Dios siempre escucha nuestra oración, siempre.

En el evangelio de hoy aprendí… “La debilidad de Dios es la oración, el poder del hombre es la oración”… ¡Y esto lo decía San Agustín! ¡No sé en dónde, pero lo decía! Dios no se resiste ante nuestras peticiones. La oración y la alegría nos conducen al amor. Sin oración no podemos amar verdaderamente, pues con ella nos llenamos de Dios. Él es amor y el amor da alegría.

Pensamiento del día… Los árboles no pueden vivir sin alimentar su raíz. El agua no desprecia a ninguno de ellos, se da a todos por igual, para alimentar sus raíces. La forma de alimentar el espíritu del hombre es por medio de la plegaria. No se conoce un sólo hombre que haya sido abandonado por Dios. ¿Por qué te va a abandonar?

Tarea para la casa… Reza… reza… ¡reza!… Y cuando te canses de orar… ¡Continúa orando!

@RicardoBulmez

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