EVANGELIO MEDITADO POR EL P. RICARDO BULMEZ (SACERDOTE VENEZOLANO)

EVANGELIO MEDITADO POR EL P. RICARDO BULMEZ (SACERDOTE VENEZOLANO)

@Ricardo Bulmez

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Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Abre tus ojos, tu mente y tu corazón… Dios te ha dado todo, absolutamente todo para que seas muy feliz… pero ésta es una decisión solamente tuya. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

(Lucas 4, 24-30). “En aquel tiempo, Jesús llegó a Nazaret, entró a la sinagoga y dijo al pueblo: «Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria». Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta un precipicio de la montaña sobre la que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. Otra vez nos encontramos a Jesús en conflicto… ¡Qué molleja! No sale de uno y ya está metido en otro… así era él. Sí, un problema que surgió un sábado, durante la lectura del Profeta Isaías en la sinagoga de su mismo pueblo, Nazaret. Sí, sí… así como lo oyes y lo acabas de leer. La pelea no fue con los sacerdotes del templo que eran unos comerciantes de la fe del pueblo, ni con los revolucionarios llamados los zelotes que buscaban el poder, ni con los hipócritas que eran los fariseos, ni con los escribas que se creían intelectuales por tener dos ideas mal puestas en la cabeza y, además, ajenas.

Esta vez el problema fue ¡con la misma gente de su pueblo! Con esa misma que lo vio crecer y jugó con sus hijos. Ahí estaría la señora Juanita que era vecina de María; el señor Noé, ayudante de José en la carpintería. Y la señora Isabel a quien Jesús le hacía los mandados y cola por ella para comprar los insumos como los llaman ahora…

Resulta que Jesús llegó a la sinagoga de su pueblo… Nazaret… la misma a la que asistió durante los primeros años de su vida y se puso a leer y comentar un texto de Isaías… y presenta su plan de acción. Hasta aquí iba bien. Todos quedaron admirados y contentos. Hubo muchas palabras bonitas para Jesús… comentarios como éste, una vieja dijo: “¡Ay, qué muchacho tan bello!… de pequeño se le veía que iba a ser algo grande”; “Su mamá debe de estar muy orgullosa… ¡qué hijo!”. Ahí también estaría aquélla que exclamó: “¡Dichoso el vientre que te parió y los pechos que te amamantaron”. Muchos al verla, disimuladamente, daban vueltas en círculo con su dedo índice derecho en su oído del mismo lado… y murmuraban entre risitas… “Ésta se volvió loca… por eso la dejó el marido”. No sé por qué, pero me acordé de cualquiera de nuestras reuniones parroquiales. Esto viene de atrás… Es lo que llaman la tradición… ¡Digo yo!… No soy chismoso, soy investigador.

¡Todos daban su aprobación, admiraban su sabiduría y saltaban las alabanzas y parabienes desde todos los rincones de la sinagoga! Habría allí de vacaciones una vieja nazarena, que vivía en Jerusalén. Después de un tiempo sin ver a Jesús, lo miraría fijamente sin pestañar y al caer en cuenta quién era el que hablaba tan bonito, diría asombrada: “¡¿No es éste el hijo de José?!”… le faltó, “… y de María!”. En plena celebración de la palabra, Jesús leyó en la sinagoga un pasaje del libro de Isaías: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que ustedes acaban de oír”. Hasta aquí, todos satisfechos.

La contienda comenzó cuando la vieja dijo: “¿Acaso no es éste el hijo de José? Es cuando Jesús dice: “Sí, sí. Seguramente me van a decir el refrán: Médico, cúrate a ti mismo. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria”. Y añadió: “En verdad les digo que ningún profeta es bien recibido en su patria”.

 

En el evangelio de hoy aprendí… En lo único en que Jesús se distinguió de cada uno de nosotros es en que no cometió pecado. Pero pasó por todo lo que pasa un ser humano. Tuvo dolor físico, decepción, alegría, tristeza, jugaba con los niños y peleaba con sus discípulos sobre todo con Pedro.

 

Pensamiento del día… Me imagino a Jesús forcejeando con sus captores, dar más de un empujón, decir como en mi pueblo “¡Paticas, ¿pa´qué te tengo?!”, y correr despavorido. Porque Jesús no era un suicida. Su muerte es consecuencia del amor a la humanidad y a la libertad.

 

Tarea para la casa… Jesús ante el peligro y los que lo perseguían, “pasando por en medio de ellos, se alejó de allí”. Jesús escapó del peligro… ¿De cuales peligros no has huido tú?

@RicardoBulmez

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