Viernes III de Pascua. Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Dios es amor, es tu amor; el que te guía, cobija y fortalece. Es luz en medio de la oscuridad… tu verdadero refugio en las dificultades y en las alegrías. No temas porque como dice San Juan “en el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa el temor”, 1Jn.4,18. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
(Juan 6, 52-59). “En aquel tiempo, los judíos se pusieron a discutir entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”. Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre”. Esto lo dijo Jesús enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. Los judíos se encierran en sí mismos y cuestionan las afirmaciones de Jesús. Pero aún con todo, él no disminuyó las exigencias, ni tampoco retira nada de lo que había dicho, e insiste: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes”. Tener fe es que Dios viva en mí… comer el Pan Vivo. Lo expresa Pablo: “Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí” (Gál. 2, 20).
La misa es el acto de salvación que Cristo nos dejó. Es un encargo humano pero con sabor divino. Humano porque la realizan personas comunes con objetos perecederos. Todos los que asisten a la celebración eucarísitca son hombres o mujeres corrientes y utilizan cosas que se compran en el comercio… pan, vino, agua, telas, maderas, ceras. Y tiene sabor divino porque es un mandato de Jesús: “Hagan esto en memoria mía”.
La misa es un banquete, no una comilona cualquiera. Mejor dicho… es una comida, pero en banquete. La mesa ya está preparada, el altar. El plato para comer, la patena. Y la copa para beber, el cáliz. Los manteles, y las velas encendidas. ¡Todo está ya dispuesto! Y lo más importante, están los invitados. ¿Qué es un banquete sin invitados? Es como un cauce si agua. Sí, la Eucaristía es la Cena del Señor… No es un restaurant, en éste lo único que interesa es consumir. Hartarse y nada más, y seguimos nuestro camino. Sin importarnos quién nos convidó ni quiénes son los demás invitados. No nos importa quién sufre, ni quiénes están comiendo de la basura a unos metros de nosotros. Lo único que nos importa es hartarnos.
En ningún banquete, los invitados van a comer y nada más. Primero, la gente va llegando poco a poco. Se saludan los que se conocen y los que no, se presentan unos a otros. Hay un ambiente musical agradable. Y mientras tanto reparten un aperitivo, bebidas y algo para “picar” que tiene el efecto de abrir las ganas y ansias de comer. Al mismo tiempo preparan el estómago, para que la comida no caiga mal y no cause indigestión.
Por eso, Jesucristo aconseja que antes de la misa nos tomemos o comamos el aperitivo del banquete, para que lo podamos disfrutar plenamente. “Dichosos los invitados a la Cena del Señor”. No es que el aperitivo sea más sabroso que la comida, sino que ésta no alimenta sin aquél.
En el evangelio de hoy aprendí… Todo ser vivo que no coma muere. Pero una cosa es comer y otra alimentarse. Hay quienes comen bien y se alimentan mal. La comida da fuerza física y el alimento energía espiritual. Jesús dice: “El que coma de este pan vivirá para siempre”. Es el pan vivo, el que da vida al mundo. En el mundo hay mucha comida, pero poco alimento. Hay más medios que comunicación; más risa que alegría; más comodidad que tranquilidad; más religiones que fe… No basta lo externo, sin lo interno, es el espíritu el que hace que el mundo brille.
Pensamiento del día… La misa sin el aperitivo del perdón, se convierte en grupo social que se reúne para rezar y cantar, pero no se alimenta. Es como una puerta sin aceite… ¡chirrea! Por eso, la iglesia, antes de la misa nos propone: “Yo confieso que he pecado…”.
Tarea para la casa… A partir de hoy, antes de asistir al Banquete del Señor en su manifestación eucarística, en la meditación de la Biblia y en el trato al prójimo, ¡vístete de fiesta! Ponte tu mejor traje que es el del perdón. Recuerda que si falta una de esas tres expresiones, no hay Banquete. En este caso sería una ceremonia religiosa… pero sin fe.
@RicardoBulmez Padre Ricura.
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