EVANGELIO DEL JUEVES 06/05/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ
Jueves V de Pascua; Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. Y momento de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Recordemos que somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Dios te ama en tus días buenos y en los “malos”. Te ama cuando puedes sentir su amor y cuando crees que está ausente, porque su amor es incondicional; ama a la humanidad entera… es el amor perfecto como lo describe Juan 4, 18: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor, echa fuera el temor…”. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Jueves 06/05/2021. (Juan 15, 9-11). “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. Como Jesús, también nosotros nos llenaremos de su amor, si observamos los Mandamientos del Padre. El gusto por la vida huye de ella pero regresa, después de pasar por el disgusto. Hay tiempos que rebosan de satisfacción, de verdadera alegría. Y ésta no sólo viene dada como consecuencia de algún estímulo externo. Esta satisfacción profunda que tiene más raíz que hojas y frutos medibles, más bien, es por celebrar la vida misma; de la que estamos llenos en el encuentro del amor de Dios, plastificado en la reunión con lo humano.
Hemos pasado por muchos gozos y satisfacciones, y seguiremos pasando “ahora y en la hora de nuestra muerte”. María, la Madre de Dios, siempre está presente con Jesús en el gozo de la vida. El rezo del rosario nos ayuda a vivir plenamente y nos recuerda que el gozo, la alegría y la satisfacción son importantes. Es más, el placer es parte de la vida, pero el que está ahí, no tanto el gozo que encuentras o buscas. Ya la vida viene diseñada con su propio gozo verdadero, por tanto no hay que buscarlo tanto ni inventarlo, sino descubrirlo y apropiarse de él. Por eso celebramos en el rosario los misterios gozosos. ¡Ya vendrán los misterios dolorosos!… ¡Eso es la vida!
Allá por mi infancia coriana siendo yo “guayascao”, que otros llaman “Boys Scouts”, me la pasaba lleno de entusiasmo subiendo montañas con mis compañeros. En muchas ocasiones, notaba que -junto con el impulso del triunfo y la alegría de llegar a las alturas-, el cansancio, la desesperación, el pesimismo y distintos sentimientos de derrota se apoderaban de nosotros ante el temor de no poder alcanzar la meta deseada.
Aprendí desde entonces que esos sentimientos no me hacen daño porque son míos. Es como cuando se me cansa o me duele el brazo o la cabeza. Mi cabeza enferma no es mi enemiga. Más bien, es una oportunidad para estar más sano. Y esto no es no tener ningún dolor sino aprender a vivir mejor que antes. Porque hay personas que no tienen dolor y no saben vivir.
Me di cuenta entonces, allá por mi infancia coriana, que lo que verdaderamente nos puede hacer daño no es lo alto y desafiante de la montaña, sino las espinas crueles y las flores bellas que encontramos en el camino. Sí, las espinas de las tunas, de los cardones y abrojos resecos que nos puyaban los pies. Y las flores y la belleza del paisaje que nos dejaban impávidos y llenos de admiración. Tanto las espinas como las flores nos paralizaban, unas para llorar y maldecir; y las otras para contemplar y agradecer. Ahí nos quedábamos estancados sin alcanzar la cumbre. Hasta que oíamos la voz truena del Jefe: “¡Marchen!… ¡Sigan ascendiendo, Scouts!”. Y continuábamos nuestro camino a las notas de esta bella canción, que nunca he olvidado: https://www.youtube.com/watch?v=pfduq1K48r0
Avanzan las patrullas
a lo lejos adelante.
Avanzan las patrullas
al toque del tambor.
¡¡Adelante!!
Juntos escalemos
la montaña altiva.
Juntos escalemos
el picacho azul.
Sólo los halcones
sobre nuestras frentes,
giran majestuosos
sobre el cielo azul.
Avanzan las patrullas…
En el evangelio de hoy aprendí… En la vida nos encontramos con espinas y flores. Las críticas y los malos tratos de los demás, no son tuyos… son de los demás. Tuyo es el aprendizaje de cómo curar la piel puyada. Como las flores, las alabanzas, las lisonjas y cumplidos adobados con aplausos, no son tuyos… son de los demás. Tuyo es el frescor del corazón al descubrir lo verdadero que tienen esos aplausos. Hay que poner el corazón en la cumbre a conquistar. No lo que pasa en el camino.
Pensamiento del día… Las espinas y las flores que encontré en la montaña yo creía que eran mías, pero no… eran y son de la montaña. Mío es el dolor que me produjo el puyazo; y mía es la alegría de ver las flores bellas. O me quedo con el malestar o sigo tras mi meta lleno de alegría por ver las flores.
Tarea para la casa… Hoy recordando en su contento a la Virgen María, reza mínimo un misterio gozozo del rosario, o tres avemarías… de corazón. Y lo ofreces por la paz del mundo y por tu país.
@RicardoBulmez Padre Ricura.
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