EVANGELIO DEL VIERNES 23/07/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO PADRE RICARDO BULMEZ

EVANGELIO DEL VIERNES 23/07/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO PADRE RICARDO BULMEZ

 

XVI Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo B/año impar, en la Iglesia Católica. San Pablo dice: “Yo no hago lo que quiero sino lo que aborrezco”… ¡Carás!… ¡Qué humano!…  Yo no hago lo que quiero hacer… sino lo que no quiero hacer. Señores, estamos ante una exposición de alta psicología y profunda espiritualidad. La riqueza interior de San Pablo es tremenda. Lo que este hombre dice es como escuchar al mismo Jesucristo, tanto es así que Él lo nombró Apóstol de los gentiles, o de los infieles e incrédulos.

Prólogo. @AlbaniCordero🌹No te apropies de los frutos que otros han cosechado. Tus frutos son tuyos, son para ti y para los que quieras compartir. Las palabras bonitas son para ti, las feas deja que el viento se las lleve lejos. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

 

Viernes 23/07/2021. (Mateo 13, 18-23). “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Escuchen ustedes lo que significa la parábola del sembrador. A todo hombre que oye la palabra del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón. Esto es lo que significan los granos que cayeron a lo largo del camino. Lo sembrado sobre terreno pedregoso significa al que oye la palabra y la acepta inmediatamente con alegría; pero, como es inconstante, no la deja echar raíces, y apenas le viene una tribulación o una persecución por causa de la palabra, sucumbe. Lo sembrado entre los espinos representa a aquel que oye la palabra, pero las preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas, la sofocan y queda sin fruto. En cambio, lo sembrado en tierra buena, representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto; unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. Jesús habla para que lo oigamos… Recuerdo las palabras de mi profesor de oratoria, siendo yo seminarista. “Ustedes van a ser sacerdotes. Por eso deben prepararse para ser duchos en la palabra… en el hablar… comunicar. Pero no charlen para ilustrar, pues un sacerdote no está para teorizar, no es un profesor… es un pastor”. Y continuaba: “No hablen para convencer, ustedes no son dueños de la verdad. “Hablen siempre para que la gente los escuche”.

Comparto esta anécdota que se aplica a Gandhi… Una señora tenía un hijo que comía exageradamente golosinas hasta la glotonería. Habló con Gandhi para que lo convenciera de que no consumiera tantos azucarados. Se está convirtiendo en un enfermo de cuerpo y de espíritu.

-Mire, señora -dijo el Mahatma después de escucharla atentamente-, recibiré a su hijo dentro de treinta días.

Justo al mes, Gandhi habló con el muchacho que salió no sólo convencido de que el chocolate en exceso hacía daño al espíritu por falta de voluntad al ser glotón, sino también contento porque conoció a un gran hombre. Pasado unos dias, la mamá del muchacho se encontró con Gandhi y le dijo:

-Maestro, ¿por qué esperó un mes para hablar con mi hijo? ¿Usted estaba muy ocupado o por algún efecto psicológico?

-No señora -dijo Gandhi-, no es por eso; le dije a su hijo que viniera en ese tiempo, porque cuando hablé con él, un mes antes yo consumía más chocolate que cualquiera. Y me di justamente ese tiempo para dejar de consumirlo y así tener autoridad moral y espiritual para que su hijo me escuchara.

¡Toma tu tomate!

En el evangelio de hoy aprendí… No comamos “el dulce enchufado” de la dictadura, que mancha el espíritu y nubla la mente al alejarnos de nuestro propio corazón. Más bien oigamos la palabra de Dios para que demos frutos de libertad, “unos el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta”, dice Jesús. Para orientar y dirigir a los demás tenemos que dejar “el chocolate”…

Pensamiento del día… Cuando hables asegúrate de que te escuchen. Y no digas, abultando el ego, “¿¡Entendiste!?”. Cómete tus propias palabras, no se las impongas a otro. No digas: “¡Es que no me entendieron!”, di con humildad: “No me expliqué”. Y tampoco es que no te explicaste, simplemente no te aseguraste de que te escucharan. Por eso Jesús insiste: “El que tenga oídos, que oiga”. Habla tú pa’que te escuche el otro. Y cuando el otro hable, escucha tú.

-¿¡Me expliqué Boquiabierta!?

-Sí, sí… mi dictador…

-¡¡Y no me insultes!! Soy un ciudadano, no un dictador… ¡¡Entendiste!!!

Tarea para la casa… Lee de nuevo, lentamente, el evangelio de hoy. Y te preguntas: ¿En que espacio de mi vida cayó la semilla de la Palabara de Dios?… ¿A lo largo del camino? ¿Entre mis preocupaciones? ¿En tierra buena y está dando frutos? ¿Qué gesto, palabra o acción vas a sembrar hoy en el corazón de tu prójimo?

rbulmez@gmail.com Padre Ricura, es decir… Ricardo el cura.

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