EVANGELIO DEL DOMINGO 29/08/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ
Domingo XXII del Tiempo Ordinario. Ciclo B/año impar, en la Iglesia Católica Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.
Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Comparto estas bellas palabras: “Cuando renuncies a oprimir a los demás y destierres de ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva; cuando compartas tu pan con el hambriento y sacies la necesidad del humillado… brillará tu luz en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía”, Isaías, 58. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Domingo 29/08/2021. (Marcos 7, 1-8.14-15.21-23). “En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?” (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).
Jesús les contestó: “¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos! Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres”. Después, Jesús llamó a la gente y les dijo: “Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. Hoy Jesús nos habla como todo un gran maestro, que lo es, en espiritualidad y psicología profunda. Cierto, el gran problema o reto del ser humano no es la técnica ni los logros científicos sino la vida interior o la espiritualidad. No es lo externo, es lo interno lo que mancha o salva al hombre. El problema no es lavarse las manos antes de comer ni comer bien, sino tener un estómago sano. Las manos hay que lavárselas, pero no basta. No son las acciones, son las intenciones. Los hombres vemos las acciones, Dios ve las intenciones. Jesús insiste: “Nada que entre de fuera puede manchar al hombre…”.
Si hay buena intención y una mala acción es una equivocación: “Quise hacerle el bien, pero mis palabras lo hundieron”. Si hay una mala intención y una buena acción es una perversidad: Hacer casas para los pobres es una buena acción, pero si mi intención es manipularlos para que voten por mí, es crueldad. Si hay una mala intención y termina en buena, eso es conversión o transformación interior.
En el Evangelio de hoy aprendí… Los que buscan a Dios sólo en el templo, están tan vacíos como los que lo buscan en otras partes. Pues Él está dentro de nosotros. Dios no es ningún objeto, no es una mera idea o concepto. Es una experiencia íntima de amor. El Dios de Jesucristo es “nuestro”, no es “mío” ni “tuyo” en exclusividad. Es decir, dentro de nuestro corazón lo que encontramos es un “Padre nuestro”… no un “Padre mío”.
Pensamiento del día… El Dios que nos trajo Jesucristo es un Dios incomprensible, no se comprende sólo con la mente. Es un Dios que no parece Dios, parece uno de los nuestros. Es un Dios que se preocupa del cielo y de la tierra. “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”.
Tarea para la casa… Es sano examinar con qué intención alimentamos las acciones que hacemos. Por eso la santidad comienza por donde indica la Misa: “Yo confieso que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión”.
Revisa, pues, qué intenciones producen tus acciones y cómo son éstas. No hay que quedarse sólo en las buenas intenciones, eso sería un espiritualismo. Y tampoco sólo en las buenas acciones, eso sería un activismo. Si hay buena raíz, hay buen fruto.
-¿Un árbol sin raíz puede dar frutos?
-Si, Boquiabierta… si puede dar… Pero frutos de plástico.
Hay buenas acciones y ritos religiosos de goma… Sin vida.
rbulmez@gmail.com Padre Ricardo Bulmez.
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