EVANGELIO DEL SÁBADO 15/01/2022, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

EVANGELIO DEL SÁBADO 15/01/2022, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

 

I Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo C/Año Par, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos y espirituales en nuestra época. Somos hermanos e hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Sé paciente, amable y amoroso contigo mismo. Trátate como a una persona a quien realmente quieres… Ámate, ámate mucho, porque Dios manifestó en ti, en mí y en todos su gran obra de amor. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

 

Sábado 15/01/2022. (Marcos 2, 13-17). “En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a caminar por la orilla del lago; toda la muchedumbre lo seguía y él les hablaba. Al pasar, vio a Leví (Mateo), el hijo de Alfeo, sentado en el banco de los impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaron a la mesa junto con Jesús y sus discípulos, porque eran muchos los que lo seguían. Entonces unos escribas de la secta de los fariseos, viéndolo comer con los pecadores y publicanos, preguntaron a sus discípulos: “¿Por qué su maestro come y bebe en compañía de publicanos y pecadores?”. Habiendo oído esto, Jesús les dijo: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido para llamar a los justos, sino a los pecadores”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. Hoy, Marcos señala el interés de Jesús en encontrarse con los pecadores. No sólo los buscaba sino que comía con ellos. El evangelista nos lo dice claramente: “muchos publicanos y viciosos se sentaron a la mesa junto con Jesús y sus discípulos”. Él vino a buscar a los perdidos. ¡Ojo!… a pecadores; no a corruptos, deshonestos, inmorales, asesinos en serie, narcotraficantes. Un corrupto no es un pecador, es un perverso. Y éste es aquél que por decisión, no por alguna enfermedad o necesidad, se colocó unos escalones más abajo que otros humanos. Y el daño que hace a los demás no está en ninguno de los instintos de los más grandes animales salvajes.

Desde un punto de vista espiritual, pecar es tropezar y caerse en el camino hacia el amor, el perdón, el compartir. Por ejemplo, si yo alimento mi alma con pensamientos negativos estoy tropezando para amar. Pues, el que se cree que no sirve para nada no es capaz de amar a nadie, porque no se ama a sí mismo… si no tienes pies, ¿cómo caminarás?… Si no tienes sentimientos de cariño y afecto, ¿como amarás? Los pies del alma son el amor… “Dios es amor”, dice San Juan.

Pero esta caída no es un concepto estático, es una actitud dinámica o un talante ante la vida. La gracia de Dios, los bienes espirituales o la herencia del Reino nos invitan a ponernos de pie, a levantarnos. Porque pecar no es caminar a tropezones, ni caerse, resbalar o acercarse al suelo; pecar es no levantarse de esas caídas. Todos pecamos, erramos en la vida. Por eso necesitamos del perdón de Dios. “Levántate y camina”, dijo Jesús al paralítico, “tus pecados están perdonados”. La puerta de la santidad está en el reconocimiento de tus pecados. Apaga tu ego, el creerte lo que no eres… inferior o superior a los demás.

-Yo creía que la puerta para ser santo era amar a Dios y al prójimo… ¿No es así?

-Mira Boquiaberta… Eso es estar ya dentro de la casa de la santidad, pero la puerta es reconocer los pecados propios… En donde hay agua, hay vida. En donde hay pecadores arrepentidos, está Dios.

En el evangelio de hoy aprendí… En la fiesta de los pecadores, de los humildes, Dios es el primer invitado. Y en el banquete del Padre Celestial, los invitados especiales somos todos los hombres. Para eso Dios se hizo humano. Vamos todos en grupo al festejo. ¡Todos!… Tú también Boquiabierta… pero ponte el traje de banquete… vístete de perdón.

Pensamiento del día… Jesús vino a buscar a la debilidad de aquellos que no han descubierto el Reino de Dios en sus vidas. “¿¡Quién anda ahí!?”, -preguntó un sabio al escuchar ruidos. “¡Soy yo… un pecador!” -contestó una voz. “¡Ah!… entonces Dios debe andar cerca” -se dijo el sabio.

Tarea para la casa… Reconoce con mucha humildad y sinceridad todos tus pecados… “Yo confieso que he pecado mucho… de pensamiento, palabra, obra y omisión”. En lo secreto, haz una lista de todos ellos y en un ambiente de oración y meditación la quemas. Y tus pecados se convertirán en luz…

Padre Ricardo Bulmez. rbulmez@gmail.com

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