EVANGELIO DEL JUEVES 10/02/2022, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

EVANGELIO DEL JUEVES 10/02/2022, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

 

V Semana del Tiempo Ordinario. Santa Escolástica, virgen. Ciclo C/Año Par, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos y espirituales en nuestra época. Somos hermanos e hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Escucha en tu mente este canto: “Cristo está conmigo, junto a mí va el Señor; me acompaña siempre, en mi vida, hasta el fin. Ya no temo, Señor, la tristeza; ya no temo, Señor, la Soledad. Porque eres, Señor, mi alegría tengo siempre tu amistad”. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

Jueves 10/02/2022. (Marcos 7, 24-30). “En aquel tiempo, Jesús salió de Genesaret y se fue a la región donde se encuentra Tiro. Entró en una casa, pues no quería que nadie se enterara de que estaba ahí, pero no pudo pasar inadvertido. Una mujer, que tenía una niña poseída por un espíritu impuro, se enteró enseguida, fue a buscarlo y se postró a sus pies. Cuando aquella mujer, una siria de Fenicia y pagana, le rogaba a Jesús que le sacara el demonio a su hija, él le respondió: “Deja que coman primero los hijos. No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. La mujer le replicó: “Sí, Señor; pero también es cierto que los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños”. Entonces Jesús le contestó: “’Anda, vete; por eso que has dicho, el demonio ha salido ya de tu hija”. Al llegar a su casa, la mujer encontró a su hija recostada en la cama, y ya el demonio había salido de ella”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

———–

Reflexión. Fui capellán de una clínica privada, regentada por religiosas. Me dirigí a la habitación 419. Era un señor de unos sesenta años, tenía problemas con los riñones y esperaba la cirugía.

-¿Qué médico es usted? -me preguntó.

-No, yo no soy médico -le dije. Me di cuenta de que él no sabía que yo era el capellán-. Soy el capellán de esta clínica… el cura -dije precisando, él estaba atónito.

-¡¿Qué?! -dijo sorprendido-. ¡¿El cura?!… ¡Yo no he llamado a ningún cura! -me dijo de una forma violenta.

-Perdone, señor -le dije excusándome, pero en la lista que me dieron aparece esta habitación.

-¡Ya le he dicho que yo no he mandado a llamar a ningún sacerdote! ¡Además, yo no creo en Dios, y menos en ustedes los curas! -esto me molestó y dolió mucho.

El trato de este hombre me dio mucho coraje. Pensé en la monjita que me había dado la lista de los pacientes. Por su culpa me habían dado tremendo insulto. Le reclamé duramente. Le conté todo lo sucedido. Ella al principio no admitió su distracción. Insistía en que no se había equivocado.

Pasada una semana, hacía yo mi recorrido por las habitaciones, con la lista en mano. ¡Cuál fue mi sorpresa, la dichosa habitación 419 estaba otra vez anotada!… Ahí empezó mi duda y mi pequeño calvario. ¿Iba o no iba? No quería recibir más insultos. Después de todo, decidí ir.

En cuanto el paciente se percató de que era yo, dijo: “¡Padre, ¿cómo está? Pase adelante!”. Pronto lo iban a operar y sentía mucho miedo. En todo momento le di palabras de aliento y de esperanza. Estuvimos charlando largamente sobre muchas cosas.

-Padre -me dijo-, no había vuelto más por aquí.

-¡Bueno! -le dije-, como usted me dijo que no creía en la confesión, ni en Dios, ni en nada…

-Es verdad, padre, yo no creo en nada de eso. Yo no creo en Dios, ni en el cielo, ni en el infierno. Yo no sé si eso existe, pero… ¡por si acaso, quise hablar con usted! -dijo riéndose, pero sin burla ni malicia. Más bien era una risa de creyente y sentí que estaba más en paz. Dos días después murió.

En el evangelio de hoy aprendí… Dios nunca pasa desapercibido… todos se dan cuenta de su presencia. Desde la habitación 419 hasta a la altura de un avión… Ateo en tierra, no en las alturas… ¡Por si acaso!

Pensamiento del día… Dios nunca puede ser un incógnito. Lo encontramos en todas partes. Por eso, a los ateos no les es fácil serlo. Pensé en “los trozos de alegría que tiran los niños”… Sí, en las migajas de fe que siempre andan por ahí, según el evangelio.

Tarea para la casa… Hoy, piensa en alguien cercano a ti que, por lo que sea, está alejado de la presencia de Dios. Y, mentalmente, le dices: “Nunca es tarde para entrar al Banquete del Señor”.

Padre Ricardo Bulmez. rbulmez@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *