- Comenzaron a distanciarse de las medidas proteccionistas del presidente de EU
Por Agencias SFAS/Washington, DC.- La política de aranceles impulsada por Donald Trump está provocando fisuras en su círculo de apoyo más cercano. Un grupo destacado de empresarios afines al presidente, entre ellos Elon Musk, así como legisladores republicanos y centros económicos conservadores, han comenzado a distanciarse públicamente de las medidas proteccionistas que han caracterizado su administración. Este cambio de postura también se refleja en recientes encuestas de opinión, donde amplios sectores sociales, incluidos votantes tradicionalmente trumpistas como los blancos de bajos ingresos y los hispanos, desaprueban el rumbo económico de su posible nuevo mandato.
Elon Musk marcó un punto de quiebre al pronunciarse este fin de semana en favor de eliminar los aranceles entre Europa y América del Norte, durante una charla con el líder derechista italiano Matteo Salvini. La declaración fue interpretada como una señal clara de desacuerdo con la política de guerra comercial que Trump sostiene desde su primer mandato, especialmente con la Unión Europea, la cual ha sido blanco de aranceles del 25% sobre exportaciones clave como automóviles, acero y aluminio.
El distanciamiento de Musk se ha intensificado en redes sociales, donde criticó duramente al asesor comercial de Trump, Peter Navarro, uno de los principales impulsores de los aranceles. En un mensaje publicado en X (antes Twitter), Musk cuestionó las credenciales académicas de Navarro y lo calificó como una figura irrelevante en el debate económico.
Estas críticas fueron vistas por analistas como una ruptura simbólica con el enfoque económico de Trump, a pesar de los intentos de Navarro por minimizar la confrontación.
Las reacciones no se hicieron esperar. Navarro respondió que Musk no comprende los objetivos de la política comercial de Trump, argumentando que su visión está limitada por su interés en vender automóviles. Sin embargo, el creciente malestar entre empresarios influyentes y sectores sociales pone en entredicho la viabilidad de mantener una estrategia arancelaria agresiva en una eventual nueva administración republicana.

