- Menores son obligadas a casarse con adultos; esta lacra obedece a la pobreza extrema aunque en la mayoría de los casos es una cultura para la supervivencia de las familias vender la “Dote»
- Aunque la Unicef y el gobierno luchan por erradicarla, esta cultura va en aumento
- En algunas partes de México, como Chiapas, Oaxaca, Tabasco, entre otras regiones, todavía hay prácticas aisladas
Por Agencias SFAS// En Bangladesh, el matrimonio infantil ha aumentado alarmantemente un 40% en los últimos años, a pesar de ser una práctica ilegal desde 1929. Según datos de UNICEF, alrededor de 38 millones de mujeres se casaron siendo menores de edad, muchas de ellas forzadas a unirse con adultos. En zonas como Bagerhat, en el suroeste del país, siete de cada diez niñas son casadas antes de cumplir los 18 años.
La pobreza extrema, agravada por desastres naturales y el cambio climático, impulsa a muchas familias a recurrir a esta práctica como estrategia de supervivencia. La dote que entregan al casar a sus hijas es vista como una forma de sostenerse económicamente. Las niñas, además, son consideradas más seguras dentro de un matrimonio que solas en barrios marginales como los de Daca, donde enfrentan riesgos como el acoso.
Organismos como UNICEF y el gobierno bangladesí intentan frenar esta situación mediante campañas y leyes, pero las tradiciones culturales profundamente arraigadas y la presión económica dificultan el cambio. En algunas regiones, la práctica se justifica como una medida de protección en contextos de migración forzada y desamparo.
Aunque la problemática es más severa en Asia, aún existen casos aislados de matrimonio infantil en regiones de México como Chiapas, Oaxaca y Tabasco. Estos reflejan que, a pesar de los esfuerzos globales por erradicar esta violación de derechos, la práctica persiste en contextos de pobreza y marginación.

