- Acusan que su salida responde a presiones políticas y a la manipulación de la salud pública en Estados Unidos
Por Agencias SFAS/Washington, DC.- La repentina destitución de Susan Monarez como directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) sacudió a Estados Unidos. Apenas semanas después de asumir el cargo tras su nominación por el presidente Donald Trump y ratificación en el Senado, el Departamento de Sanidad informó en redes sociales que “ya no es directora”, sin precisar si se trató de una renuncia o un despido.
La defensa de Monarez negó que haya presentado su dimisión o recibido notificación formal de despido, asegurando que su salida se debe a que se negó a aprobar medidas “poco científicas e imprudentes” y a despedir a expertos en salud. Según sus abogados, prefirió defender la ciencia y la protección del público antes que plegarse a una agenda política.
En un comunicado, sus representantes acusaron directamente al secretario Robert Kennedy de intentar convertir la salud pública en un instrumento de poder, lo que —afirman— pone en riesgo la vida de millones de estadounidenses. El caso ha encendido un nuevo choque entre la comunidad científica y la Casa Blanca en un tema clave para la confianza ciudadana.

