TESTIGOS PROTEGIDOS SEÑALAN A ADÁN AUGUSTO CON HUACHICOL FISCAL Y CRIMEN ORGANIZADO

 

  • Lo acusan de beneficiarse de redes de corrupción y proteger a criminales en Tabasco

 

Por Agencias SFAS/Ciudad de México.-La tormenta política no baja. El senador Adán Augusto López Hernández se hunde cada día más en el lodo, ya con señalamientos de testigos protegidos en casos de corrupción y seguridad pública en México: el huachicol fiscal y la detención de Hernán Bermúdez, exsecretario de Seguridad Pública de Tabasco y líder del grupo criminal La Barredora.

 

De acuerdo con documentos en poder de la Fiscalía General de la República (FGR), su nombre aparece en carpetas de investigación sustentadas en declaraciones de testigos protegidos que lo vinculan directamente con operaciones ilícitas.

 

Uno de esos testimonios, identificado con las iniciales CTDR, aseguró ante la FGR que la relación entre López Hernández y Hernán N comenzó en 2018, durante la campaña del primero a la gubernatura de Tabasco. Según la versión, el entonces candidato habría invitado a “El Abuelo” —como se le conoce al exfuncionario detenido— a colaborar en la logística electoral, incluso pactando con un líder criminal para “evitar disturbios” en la jornada electoral. Tras ganar, Hernán fue nombrado director de la Policía de Investigación, cargo desde el cual, presuntamente, controló actividades ilegales como el robo y venta de gas LP y huachicol.

 

Paralelamente, el nombre de Adán Augusto aparece también en la carpeta de investigación 0000568/2024, relacionada con el llamado huachicol fiscal, una red de corrupción en aduanas presuntamente operada por elementos de la Marina. En este caso, un testigo identificado como Santo, exfuncionario de la aduana de Tampico, declaró que un Almirante del puerto le advirtió sobre un recinto fiscal ligado a personas del crimen organizado y cuyo cesionario mantenía “muy buena amistad” con López Hernández. Dicho recinto fue el punto de descarga del buque OWL4, involucrado en el trasiego ilegal de hidrocarburos.

Aunque el senador morenista ha rechazado cualquier vínculo con estos hechos, calificando los señalamientos como una “campaña de desprestigio” orquestada por sus adversarios, las versiones que obran en la FGR lo colocan en el centro de una compleja trama de corrupción, poder y crimen. Los dos casos, hoy bajo investigación federal, podrían marcar un antes y un después en la trayectoria política de quien se fue creciendo a base de traiciones y corrupción.