•Circula en redes el momento en que un joven suplica clemencia mientras varios uniformados lo someten con violencia desmedida.
Por Isaac Mendiola / SFAS
Toluca de Lerdo. 18 de abril de 2026.— Las imágenes no dejan espacio a dudas: la brutalidad policial vuelve a exhibirse sin pudor. En México —y particularmente en múltiples municipios— las corporaciones evidencian una alarmante falta de preparación, que deriva en abusos sistemáticos contra ciudadanos que nada tienen que ver con el crimen organizado.
Sí, existen elementos dignos y profesionales, pero hoy quedan opacados por quienes portan el uniforme como licencia para violentar.
En esta localidad, el abuso volvió a hacerse presente pese a recientes despidos de agentes por excesos. Las sanciones no han servido de escarmiento: los gendarmes reinciden y actúan con total impunidad.
La indignación crece al observar cómo varios policías someten con brutalidad a un menor de edad que, entre gritos, pedía que se detuvieran. Lejos de aplicar protocolos, lo reducen a golpes y lo arrastran hasta una patrulla, en una escena que retrata más a agresores que a servidores públicos.
Porque no, esto no es enfrentar al crimen. Esto es abuso de poder. Aquí no había una amenaza que justificara tal despliegue de violencia; lo que hubo fue un intento burdo de aparentar autoridad a costa de un joven indefenso.
Y mientras tanto, la delincuencia real sigue operando con comodidad. No son pocos los señalamientos que apuntan a la complicidad de elementos policiales con grupos criminales. Esa es la herida que sigue abierta: cuando quienes deberían proteger, terminan siendo parte del problema.
Hoy no es solo un video más: es otro recordatorio de que la impunidad también viste uniforme.



