•Los delincuentes actuaron con precisión quirúrgica, como si supieran exactamente qué mercancía salía y a qué hora; la sombra de la corrupción vuelve a caer sobre las aduanas del Valle de México.
Por: Isaac Mendiola SFAS/ Zumpango; Estado de México.—
En un asalto que huele más a operación interna que a simple robo callejero, una unidad cargada con relojes finos fue interceptada apenas minutos después de abandonar la aduana del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), en el Estado de México.
De manera sospechosamente sincronizada, un vehículo color gris oscuro se atravesó violentamente sobre la carretera para cerrarle el paso al transporte de valores. Del automóvil descendieron varios sujetos con apariencia de policías ministeriales o agentes de investigación: ropa táctica, actitud agresiva y vehículos polarizados, muy similares a los que utilizan corporaciones oficiales.
Los criminales bajaron por la fuerza a los tripulantes de la unidad mientras uno de ellos tomó el control del camión y escapó con todo el cargamento de relojes de lujo, valuado presuntamente en varios millones de pesos.
El detalle que podría hundir a los responsables fue que la unidad contaba con cámaras de seguridad internas, por lo que el rostro de uno de los delincuentes quedó plenamente grabado en video mientras consumaba el atraco.
La pregunta que ya comienza a circular con fuerza es incómoda pero inevitable: ¿cómo sabían los delincuentes qué mercancía salía, a qué hora y por qué ruta?
Todo apunta a una posible filtración interna o incluso a contactos criminales operando dentro de las áreas aduanales o de vigilancia del AIFA, donde otra vez la delincuencia parece moverse con absoluta tranquilidad y precisión.
Mientras tanto, de las autoridades encargadas de blindar las carreteras y accesos estratégicos del Valle de México, simplemente no apareció nadie. Ni patrullas, ni retenes, ni reacción inmediata. Como si los asaltantes hubieran tenido el camino completamente libre para operar.
Ahora las investigaciones tendrán que esclarecer si se trató solamente de un robo más o de una red criminal con información privilegiada infiltrada en las entrañas de la seguridad aeroportuaria mexicana.


