- El funcionario Héctor Contreras Mercader acudió con su hijo al Madison Square Garden, en Nueva York. Un lugar en esta zona VIP cuesta alrededor de 30 mil dólares
- Esto en plena era de austeridad que pregona Hermelinda Lezama, mientras los contribuyentes enfrentan las duras medidas de recaudación del SATQ, su titular despilfarra a manos llenas en gustos personales y ostentosos, resultando esta actitud un insulto a los que pagan sus impuestos
Por Agencias SFAS/Chetumal, QRoo.- Héctor Contreras Mercader, director del Servicio de Administración Tributaria de Quintana Roo, vuelve a colocarse en el centro de la polémica luego de su asistencia, acompañado de su hijo, a la Final de la NBA disputada en Nueva York entre los New York Knicks y los San Antonio Spurs, donde ocupó una exclusiva zona VIP ubicada apenas un palco debajo del espacio reservado para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
De acuerdo con imágenes y reportes difundidos, el funcionario presenció el encuentro desde una de las áreas más privilegiadas del inmueble, cuyos boletos alcanzan precios que oscilan entre los 20 mil y 30 mil dólares por persona, una cifra que ha provocado cuestionamientos sobre el origen de los recursos utilizados para costear el viaje y las entradas.
La controversia adquiere mayor relevancia debido a que Contreras Mercader encabeza la dependencia encargada de recaudar impuestos y derechos en Quintana Roo, organismo que en los últimos años ha endurecido medidas de fiscalización y cobro hacia ciudadanos, empresarios y propietarios de vehículos.
Las críticas hacia el titular del SATQ no son nuevas. Diversos sectores empresariales y ciudadanos han cuestionado su gestión por presuntas prácticas recaudatorias excesivas, mientras que investigaciones periodísticas han señalado supuestas irregularidades y mecanismos de presión dentro de la estructura tributaria estatal. Uno de los señalamientos más difundidos fue “El mercader de la extorsión en Quintana Roo”, donde se cuestionan diversas acciones implementadas durante su administración.
Mientras miles de quintanarroenses enfrentan el pago de contribuciones, refrendos y obligaciones fiscales cada año, la imagen del principal recaudador del estado disfrutando de uno de los espectáculos deportivos más exclusivos del mundo ha generado indignación y alimentado el debate sobre la congruencia entre el discurso de austeridad gubernamental y el estilo de vida de algunos funcionarios.

