La mafia lo atropelló con la intención de aniquilarlo y también se llevó un balazo en el pie. Los videos fueron eliminados. Todo ocurrió frente al exclusivo residencial «Aqua», donde vive Raciel López Salazar.
¿Qué hacía Josué Cárdenas Rosales, el «Rambito», arriba de la camioneta negra de un narcocriminal pesado de Bonfil? ¿Acaso es el cobrador de la mafia? Ambos están hospitalizados en el IMSS.
*Por: Isaac Mendiola / SFAS / Cancún, Q. Roo, México.*
Josué Cárdenas Rosales, mejor conocido en el bajo mundo como el «Rambito» —por aquello de que es sácale punta—, originario de Reforma, Chiapas, solo se llevó un balazo en el pie y un machucón que le dio la mafia con un carro tipo Cavalier color negro, según investigaciones.
*No está muerto, andaba con el narco:*
Las investigaciones periodísticas, que no las judiciales ni policíacas —ya que escondieron las evidencias y los videos—, apuntan a que el Rambito podría ser el cobrador o negociador con el crimen. La versión de la calle no cuadra con la de la Fiscalía, ya que se sabe que los hechos ocurridos la noche de ayer sobre la calle Huayacán, frente a un cajero, no coinciden como las que argumenta la fiscalía.
¿Por qué el policía chiapaneco estaba dentro de una camioneta negra con un pesado narcocriminal de Bonfil, al que se le decomisó fuerte cantidad de droga? Se presume que el policía chiapaneco, quien se hacía acompañar de La Rubia, su amiga íntima o pareja laboral —ya que está de buen ver y es una tentación carnal—, habría estado aparentemente en una negociación con el crimen y no en un operativo.
El comandante de Narcomenudeo llegó solo con su amada pareja a entrevistarse con un peligroso criminal y, según versiones callejeras, discutieron dentro de la camioneta negra, se rompió el pacto, no entregaron lo acordado, algo salió mal. Desde ahí comenzó todo: los balazos, los gritos, las mentadas. El hampón de la unidad negra quedó malherido y el «Rambito», al momento de bajar de la camioneta, fue embestido —según versiones— por un auto negro tipo Cavalier que lo arrolló con toda la intención de asesinarlo. Ahí el comandante quedó herido y además con un balazo en el pie.
Versiones presumen que el pesado narco de Bonfil se hacía acompañar de otros sicarios por si algo salía mal. En efecto, así fue, ya que el Rambito tiene fama de chaquetero, de ladino, de no respetar acuerdos y de que siempre va por más, que le pica los ojos hasta a sus mismos superiores. El desenlace fue sangriento, con un pochimovilero detenido, quien sacó del lugar de la escena a uno de los presuntos criminales, mientras ambos, el policía mañoso y el de la maña, se debaten heridos en el hospital del IMSS.
Lo curioso del tema es que los hechos fueron frente a la zona residencial donde vive el uno, Raciel López Salazar, y que sus mismos escoltas le habrían dado el auxilio a Josué Cárdenas Rosales, policía de fama negra y corrupta.
*SURGEN INTERROGANTES:*
¿Qué hacía el comandante de Narcomenudeo solo con una mujer y con criminales?
¿Será cierto que estaba negociando con el crimen?
Si era un operativo peligroso, ¿por qué no llevó a todos sus elementos?
Aquí hay gato encerrado.

