- Le aparecieron 47.5 millones de pesos de la noche a la mañana; fue quien dejó quebrado a Pemex
- Por exigencias de la presidenta Claudia Sheinbaum se destapó el caso de ORO
Por Agencias SFAS/Ciudad de México.- Quedó al descubierto un nuevo multimillonario en México al abrirse la declaración patrimonial de Octavio Romero Oropeza, director general del Infonavit y exdirector de Petróleos Mexicanos, quien reporta un patrimonio de 47 millones 534 mil 058 pesos. La información, que durante meses permaneció reservada, exhibe una considerable concentración de bienes, terrenos y recursos financieros en manos de uno de los funcionarios que ocuparon posiciones clave durante la llamada Cuarta Transformación.
La declaración reporta 706 mil 101 metros cuadrados de terrenos, equivalentes a más de 70 hectáreas; además de dos departamentos de 74 metros cuadrados adquiridos el mismo día, el 14 de marzo de 2018, con valores declarados de 3 millones 376 mil 296 y 3 millones 393 mil 230 pesos. A ello se agregan 7 millones 409 mil 532 pesos en cuentas bancarias y bienes muebles por 3 millones 150 mil pesos. En conjunto, la fotografía patrimonial resulta difícil de pasar por alto para un gobierno que ha hecho de la austeridad uno de sus principales discursos.
Y hay otro dato que encendió la polémica: durante 2025, Romero Oropeza reportó 2 millones 261 mil 994 pesos por concepto de sueldos, honorarios, gratificaciones y otras percepciones relacionadas con su cargo. Esa cifra fue señalada por diversos medios como superior a la remuneración anual reportada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Además, el funcionario declaró ingresos totales por alrededor de 4.36 millones de pesos durante ese año, al sumar otros conceptos como rentas, regalías, dividendos y otros ingresos.
Pero el patrimonio personal de Romero adquiere una dimensión todavía más incómoda cuando se coloca frente a la situación financiera de Pemex, empresa que dirigió durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. El propio Romero aseguró durante su gestión que se había logrado reducir la deuda de la petrolera en 30 mil millones de dólares; sin embargo, Pemex reportó al cierre de 2024 una deuda total de 1.9788 billones de pesos. Ese mismo año, la empresa recibió 952 mil millones de pesos de apoyo federal, de los cuales 561 mil millones fueron destinados al pago de deuda. El contraste abre una pregunta que resulta imposible ignorar: ¿cómo evolucionó el patrimonio personal de quien estuvo al frente de la petrolera mientras Pemex enfrentaba semejantes presiones financieras?
El punto es precisamente otro: ¿de dónde provino cada peso de esa fortuna y cómo evolucionó durante sus años en el servicio público? La dimensión del patrimonio declarado, sus terrenos, sus cuentas bancarias y sus ingresos ameritan una explicación detallada, especialmente porque Romero ocupó durante años uno de los cargos más importantes de la administración pública federal.
El escándalo adquiere otra dimensión porque la información patrimonial había permanecido clasificada como confidencial hasta que la propia presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó públicamente esa reserva y pidió que Romero hiciera pública su declaración. La mandataria sostuvo que los servidores públicos deben transparentar su patrimonio y anunció cambios a la normativa interna del Infonavit. Así, lo que durante meses permaneció fuera del escrutinio ciudadano terminó exhibiendo una fotografía patrimonial que ahora genera cuestionamientos públicos.
A ello se suman diferencias señaladas en declaraciones patrimoniales correspondientes a distintos años, particularmente en la manera en que aparecen registrados algunos inmuebles y sus modalidades de adquisición. Entre ellos se encuentran una casa y los departamentos adquiridos en 2018.
Y es precisamente aquí donde el discurso de la llamada Cuarta Transformación vuelve a quedar bajo el reflector. “No robar, no mentir, no traicionar al pueblo” fue una de las máximas que acompañaron al proyecto político que llevó a Romero Oropeza primero a Pemex y posteriormente al Infonavit. Por eso, más allá de cualquier acusación que no esté acreditada, la sociedad tiene derecho a preguntar cómo se construyó su patrimonio, cómo creció durante sus años en el servicio público y si existe absoluta congruencia entre sus declaraciones patrimoniales y su realidad económica.
Ahora que la información dejó de estar bajo reserva, el caso coloca frente a frente dos realidades que difícilmente pasarán inadvertidas: por un lado, un funcionario que declara 47.5 millones de pesos de patrimonio; por otro, la empresa petrolera que encabezó y que requirió cientos de miles de millones de pesos de respaldo público para atender sus compromisos financieros. La declaración no demuestra enriquecimiento ilícito, pero sí deja un asunto que merece escrutinio y respuestas.
Porque si la bandera fue “no robar, no mentir, no traicionar al pueblo”, la pregunta queda sobre la mesa para Octavio Romero Oropeza: ¿puede explicar, peso por peso y propiedad por propiedad, cómo construyó un patrimonio declarado de 47.5 millones de pesos?

