- José Alfredo Hernández Casillas, contratista cercano a Guadalupe Taddei, amenazó con exhibirla y arrastrar al organismo electoral
- Nuevos videos muestran el rompimiento entre ambos, conversaciones sobre millones de dólares, contratos, plazas y acuerdos que terminaron por exhibir los negocios construidos alrededor de la presidencia del instituto
Por Pedro Pablo Jaramillo/SFAS/Ciudad de México.- «Me pasa algo a mí y te lleva la chingada a ti y a todo tu puto INE». Esta fue la amenaza de José Alfredo Hernández Casillas contra su ‘amiganovia’ Guadalupe Taddei, que retrata el nivel de confrontación entre la entonces presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE) y el empresario con quien mantenía una estrecha relación.
En nuevos videos, el contratista asegura que tiene declaraciones y grabaciones comprometedoras resguardadas en Europa, Estados Unidos, Canadá y México. Si algo le ocurre, advierte, está dispuesto a hundirla junto con toda la institución, tal como está ocurriendo tras la escandalosa corrupción que se destapó.
El rompimiento entre ambos dejó al descubierto una relación que iba mucho más allá de la de una funcionaria y un proveedor. Hernández Casillas habla de acuerdos, información confidencial y asuntos internos del INE; incluso reclama que se rompieron compromisos relacionados con la Secretaría de Gobernación. El empresario grabó sus conversaciones y asegura tener copias fuera del país, mientras utiliza ese material como amenaza contra quienes fueron sus interlocutores.
Pero las amenazas son apenas una parte de las revelaciones. En otros videos, Taddei y Hernández Casillas aparecen revisando cantidades, porcentajes y ganancias relacionadas con contratos para la producción de credenciales para votar. En una de las conversaciones, el empresario le dice: «Yo llevo uno 300 y tú dos millones en la credencial para votar, ¿estás de acuerdo?». El contrato referido contempla un monto máximo de 71 millones de dólares y tiene vigencia hasta 2031. En las mismas conversaciones aparecen cálculos de ganancias por 48 millones de dólares y referencias a una distribución de porcentajes.
Las grabaciones también exhiben el manejo de plazas dentro del organismo. Hernández Casillas habla de 62 puestos relacionados con Iliana Araceli Hernández Gómez y menciona que dos personas vinculadas con ella fueron dadas de baja en diciembre. En otro fragmento relata que una mujer que prestaba servicios de masajes a la funcionaria terminó incorporada a la estructura laboral del INE.
Los negocios con proveedores electorales también quedaron expuestos por contratos millonarios. Entre ellos figura una adjudicación por 198.7 millones de pesos para mamparas y urnas destinadas a la elección judicial de 2025, vinculada con empresas de la familia Hernández Casillas. Una penalización de 4 millones 581 mil pesos por retrasos fue reducida a apenas 25 mil 893 pesos. Se perdonó prácticamente la totalidad de la sanción impuesta a las compañías proveedoras.
La Unidad de Inteligencia Financiera informó del bloqueo de 25 personas físicas y 15 empresas relacionadas con proveedores electorales y presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República. Por su parte, el Consejo General del INE acordó solicitar a la Auditoría Superior de la Federación una revisión integral de sus adquisiciones, arrendamientos y servicios durante el periodo 2016-2026.
Así, la pus de la corrupción alcanzó en poco tiempo a una de las instituciones rectoras de la democracia mexicana.
Tanto la expresidenta del INE como el contratista hampón y mañoso deben de pagar con cárcel en caliente; las riendas del árbitro electoral no pueden estar en manos de gentes sin escrúpulos.

