- Dos trabajadores quemados y directivos intentan esconder el accidente; señalan a la jefa de Seguridad, Blanca Edwiges Soto Rojas, y al gerente Daniel Edmundo Lira Ponce
Por Lino Zentella/SFAS/Minatitlán, Ver.- Dos trabajadores de Pemex, Eduardo Castro y Jair Ottoniel Romero Velázquez, terminaron con graves quemaduras al manipular condensado durante la conexión de una manguera en la planta FCC2 de la Refinería Lázaro Cárdenas. Uno de ellos resultó con lesiones en más del 60% del cuerpo. Un accidente de esta magnitud vuelve a exhibir el fracaso de los protocolos de seguridad en una instalación petrolera.
Los señalamientos apuntan a Blanca Edwiges Soto Rojas, titular de la Superintendencia de Seguridad del Trabajo, Protección Ambiental y Sustentabilidad, y al gerente Daniel Edmundo Lira Ponce, a quienes trabajadores acusan de intentar esconder el siniestro. La gravedad aumenta ante las versiones de que los obreros realizaban una maniobra sin el permiso correspondiente, actividad que habría estado a cargo de Mario Julián Casanova y Jonhy Mayno.
La emergencia también dejó al descubierto el fracaso del sistema de atención médica que Pemex presume públicamente. Aunque la petrolera acaba de rentar ambulancias por 461 millones de pesos hasta 2029, para trasladar a los lesionados tuvieron que conseguir dos unidades particulares y llevarlos de urgencia a un hospital de Pemex.
La incongruencia total. Mientras la empresa publica videos promocionales de sus ambulancias, en Minatitlán dos trabajadores quemados no recibieron respuesta con los recursos que supuestamente están disponibles. A Blanca Edwiges Soto Rojas se le atribuyen, además, cuatro muertes durante su gestión. La pregunta es inevitable: ¿cuántos trabajadores más tienen que resultar heridos o morir para que los responsables rindan cuentas?


