EVANGELIO DEL VIERNES 09/04/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

EVANGELIO DEL VIERNES 09/04/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

 

Viernes de la Octava de Pascua. Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹No perdiste un ser querido, ganaste un difunto querido que está en el cielo. Cuando Jesús habla de su pasión y de su muerte, los discípulos se entristecen ante su partida. Él les dice: “Si me amaran, se alegrarían de me vaya al Padre” (Jn. 14, 23-29). Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

 

(Juan 21, 1-14). “En aquel tiempo, Jesús se les apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Se les apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (llamado el Gemelo), Natanael (el de Caná de Galilea), los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: “Voy a pescar”. Ellos le respondieron: “También nosotros vamos contigo”. Salieron y se embarcaron, pero aquella noche no pescaron nada.

Estaba amaneciendo, cuando Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo: “Muchachos, ¿han pescado algo?”. Ellos contestaron: “No”. Entonces él les dijo: “Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces”. Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados. Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: “Es el Señor”. Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se la había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos llegaron en la barca, arrastrando la red con los pescados, pues no distaban de tierra más de cien metros.

Tan pronto como saltaron a tierra, vieron unas brasas y sobre ellas un pescado y pan. Jesús les dijo: «Traigan algunos pescados de los que acaban de pescar». Entonces Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red, repleta de pescados grandes. Eran ciento cincuenta y tres, y a pesar de que eran tantos, no se rompió la red. Luego les dijo Jesús: “Vengan a almorzar”. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ‘¿Quién eres?’, porque ya sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio y también el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de resucitar de entre los muertos”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. Algunas de las originalidades de Jesús eran: hablaba en parábolas para la gente sencilla, respondía con preguntas no con respuestas y preguntaba lo que ya sabía. Un atardecer caminaba a orillas del mar, los pescadores no lo reconocieron. El Maestro sondea, aunque ya sabía lo que iban a decirle: “Muchachos, ¿han  pescado algo?”. Los discípulos respondieron: “¡No!”.

Ellos hicieron algo que, probablemente, nunca hubiesen realizado. Cinco pescadores experimentados obedecen a “un extraño” que les manda hacer cosas que contrastan con su experiencia. Jesús, aquella persona desconocida que estaba en la playa, ordenó que echaran la red por el lado derecho del barco. Ellos obedecieron, la arrojaron, y fue un resultado inesperado. ¡La red se llenó de peces!

Llegando a tierra, vieron que Jesús había encendido unas brasas, tostando pan y asando pescado. Tuvo la delicadeza de preparar algo para comer después de una noche frustrada sin pescar. “¡Vengan a almorzar!”, invitó a sus discípulos. Gesto bien sencillo que revela algo del amor con el que el Padre nos ama. “Quién me ve a mí, ve al Padre”, (Jn 14,9). Ninguno de sus discípulos se atrevía a preguntar quién era él, pues sabían que era el Señor. Y evocando la eucaristía, el evangelista Juan completó: “Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio y también el pescado”. Aludiendo así que la eucaristía es el lugar elegido para el encuentro con Jesús Resucitado.

Jesucristo no fue comprendido por nadie, ni por los apóstoles. Ya enviaría su Espíritu, en su resurrección. Nosotros no adoramos al hombre que murió sino al que volvió a la vida. El mismo Pablo lo dice: “Si Cristo no resucitó vana es nuestra fe”. No seguimos a un muerto.

-Pero lo clavaron de los brazos, de los pies y le colocaron una corona de espinas en la cabeza y botó mucha sangre… ¡Eso impresiona!

-Boquiabierta, no seguimos a Jesús porque nos impresionó sino porque nos amó y nos salvó en la cruz… y luego resucitó. A veces, admiramos más a la cruz en donde murió que al sepulcro vacío en donde resucitó.

 

En el evangelio de hoy aprendí… Si queremos seguir a los muertos hay sobrados. Lamentablemente nuestra cultura religiosa, la que nos trajo la tía… ¡digo!… la Madre Patria, está más cerca de la tristeza que de la alegría, de la escasez que de la abundancia y de la muerte más que de la vida.

 

Pensamiento del día… Resurrección es abundancia de vida, de democracia y libertad. Los muertos, como los que aplauden a una dictadura, siguen a los muertos. La justicia, igualdad y respeto al prójimo es vivir en paz interior. ¡Alegría, hermanos, Cristo Resucitó y viviremos con Él!…

 

Tarea para la casa… Como los discípulos, analiza alguna actividad frustrante que estás realizando… y no has pescado nada. Lanza las redes en nombre de Jesús… por la otra orilla.

@RicardoBulmez

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