EVANGELIO DEL SÁBADO 29/05/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

EVANGELIO DEL SÁBADO 29/05/2021, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

 

Sábado de la VIII semana del Tiempo Ordinario. Ciclo B/Año Impar, en la Iglesia Católica. Y momento de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Recordemos que somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹No te apropies de los frutos que otros han cosechado. Tus frutos son tuyos, son para ti y para los que quieras compartir. Las palabras bonitas son para ti, las feas deja que el viento se las lleve lejos. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

 

Sábado 29/05/2021. (Marcos 11, 27-33). “En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron de nuevo a Jerusalén, y mientras Jesús caminaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le preguntaron: “¿Con qué autoridad haces todo esto? ¿Quién te ha dado autoridad para actuar así?”. Jesús les respondió: “Les voy a hacer una pregunta. Si me la contestan yo les diré con qué autoridad hago todo esto. El bautismo de Juan, ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contéstenme”. Ellos se pusieron a razonar entre sí: “Si le decimos que de Dios, nos dirá: ‘Entonces ¿por qué no le creyeron?’. ¿“Decimos que de los hombres”? Pero como le tenían miedo a la multitud, pues todos consideraban a Juan como verdadero profeta, le respondieron a Jesús: “No lo sabemos”. Entonces Jesús les replicó: “Pues tampoco yo les diré con qué autoridad hago todo esto”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

———–

Reflexión. A Jesús lo crucifica la religión convertida en poder político, con mezcla de interés económico y resguardada por las ansias militares. Por eso la peor suerte de un país es que sea gobernado por fanáticos religiosos y por militares desequilibrados. Para muestra… no hay que ir muy lejos sino abrir bien los ojos, limpiar la mente y ensanchar el corazón.

Aún estando en persecución, Jesús y sus discípulos volvieron a Jerusalén… Esto es una provocación o un acto de valentía. Pero ahí andaba él tranquilamente paseando por el templo con sus discípulos.

-Esos que andaban con él, ¿eran sus guardaespaldas?

-No, Boquiabierta, no. Él no tenía guardaespaldas… Sólo los cobardes con poder son los que tienen esbirros para que los cuiden, son los que se escudan tras un hierro que se llama “arma de fuego”. En cambio, un boxeador se enfrenta a su contrincante, que no su enemigo, con su propio cuerpo.

-¿Jesús no tenía guadaespaldas?… Entonces, ¿qué tenía?

-Él tenía amigos… y a sí mismo. Porque el que ama tiene amigos, se tiene a sí mismo y… se siente igual a los demás. Para todo…

Nos recuerda que todos somos iguales… Todos somos “yo”. Nunca te creas más que nadie, ni menos que alguien. Porque tú eres igual a todo el mundo, todos los hombres somos iguales. No existe un hombre superior a otro, y si existe es una simple creencia. Todavía no ha nacido alguien más grande que tú, ¡más alto sí!, pero no más grande. No ha sido parido uno más pequeño que tú, ¡más bajito sí!, pero no más pequeño. No ha aparecido, ni existirá, un ser humano que sea más rico que tú, ¡con más recursos económicos sí!, pero no más rico. Todavía no se ha presentado alguien más pobre que tú, ¡con menos dinero sí!, pero no más pobre. Todos los hombres somos semejantes.

Mi padre y mi madre no son más, ni menos que yo; somos iguales. Ustedes me convirtieron en hijo, y yo los hice padres. Yo existo por ustedes, pero ustedes son lo que son por mí. ¡Gracias por existir! Encuentro entre tres grandes: Padre, madre, hijo.

Un día Mafalda, la de Quino, estaba berreando a llanto tendido. Su madre le gritaba para que dejara de chillar.

-¡Cállate!

-¡No me callo! -gritaba Mafalda.

-¡Te digo que te calles! -insistía la madre.

-¡Te digo que no me callo! -insistía la hija.

-¡Que te calles…! Y te lo digo yo, que soy tu madre.

-¡Que no me callo…! Y te lo digo yo, que soy tu hija… ¡Y nacimos el mismo día!

En el evangelio de hoy aprendí… Todos somos iguales, cada cual es grande en donde está. Pero no porque le impongan la grandeza o la bajeza. Al fin y al cabo, tú llevas la vida que quieres llevar, es tu decisión, no la de los demás. Los Mayas decían: “Yo soy tú, tú eres yo”… somos iguales. Tú eres mi espejo y yo soy tu imagen. Yo soy yo. Esto me lo inspiró aquél que dijo: “Yo soy el que soy”. Ésta es mi autoridad.

Pensamiento del día… Sí, todos somos iguales. El médico no es más que el paciente; si tú eres un gran médico, yo soy un gran enfermo; si tú tienes grandes conocimientos sobre el cáncer, yo tengo un gran tumor que me causa mucho dolor. Y gracias a tu gran preparación, siento alivio en mi dolor; pero gracias a mi dolor, tú existes como doctor.

Tarea para la casa… Analiza en ti tres aptitudes o habilidades en donde te crees más que los demás. Y tres carencias o discapacidades que te hacen creer inferior. Y memoriza esta frase de Don Quijote: “Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro”.

@RicardoBulmez Padre Ricura.

xxxxxxxxxx

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *