Domingo XXV del Tiempo Ordinario, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos en nuestro tiempo. Somos hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.
Prólogo. @AlbaniCordero:
Hay personas que creen que son libres y no se dan cuenta de que son esclavas de sus actitudes, ideas, vicios, trabajos y hasta de sus bienes materiales. Séneca dijo que: “La esclavitud más denigrante es la de ser esclavo de uno mismo”. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Domingo 19/09/2021. (Marcos 9, 30-37). “En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaban Galilea, pero él no quería que nadie lo supiera, porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le darán muerte, y tres días después de muerto, resucitará”. Pero ellos no entendían aquellas palabras y tenían miedo de pedir explicaciones.
Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntó: “¿De qué discutían por el camino?”. Pero ellos se quedaron callados, porque en el camino habían discutido sobre quién de ellos era el más importante. Entonces Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: “Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”. Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: “El que reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe. Y el que me reciba a mí, no me recibe a mí, sino a aquel que me ha enviado”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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Reflexión. Jesús nos enseña que la luz y la claridad de la montaña de la vida se apagan y nos sumergimos en la oscuridad. Es de día pero con sombras… La misma vida pero con tonos espirituales distintos. “Y era de noche”, nos recuerda uno de los evangelios ante la muerte de Jesús.
“¡No puede ser! -comentarían los apóstoles ante el anuncio de la pasión-. ¡Todo venía tan bien! Nos seguía mucha gente, recibíamos invitaciones a comer, hasta a una boda en Caná… ¡Con buen vino! ¡¿Qué nos pasó?! ¿Por qué a Jesús le darán muerte?”. Esto me recuerda lo que hoy nos decimos los venezolanos: “¿Qué nos pasó como país? ¿Qué hicimos mal?… Y, como los discípulos, anhelamos tiempos mejores: “Éramos felices y no lo sabíamos”. Y esto no era así del todo, pero más o menos así era.
Los discípulos venían discutiendo acaloradamente sobre quién era el mayor y superior de todos. “El más importante soy yo, pues soy el preferido del Señor -comentó Juan.
-Para el Señor todos somos iguales… ¡Y punto! ¡¿Oíste?!… ¡Boquiabierta! -replicó Santiago.
-Ustedes están bien equivocados -saltó Pedro-. El más importante en el Reino de los Cielos soy yo, por muchas razones: vi a Moisés y a Elías y recomendé que hiciéramos tres tiendas; cuando el Señor dijo que iba a sufrir en la Pasión, le dije firmemente: “¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!” (Mt. 16, 22). Y ninguno de ustedes ni siquiera abrió la boca…
Viendo Jesús que todos estaban comiendo puro “ego sagrado y moralista” hasta intoxicarse, llamó a un niño, lo estrechó entre sus brazos y les dijo: “Yo les aseguro: si ustedes no cambian y se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los Cielos.
-¡¿Hacerse como un niño?! -preguntó sorprendido Pedro.
-Sí, como un niño -contestó tranquilamente Jesús.
En el evangelio de hoy aprendí… El poder es para servir, no para servirse. Políticos y militares, ustedes no están ahí para masacrar a un pueblo con escasez en largas colas. Quiero hacer una pregunta que siempre me hago: “Yo sé para qué sirve un oficial armado, pero no sé para qué hace falta”. Hasta ahora nadie me la ha respondido. No quiero fuerzas armadas, sino fuerzas morales y espirituales.
Pensamiento del día… Todo poder que no valga para servir, no sirve para nada. Por eso Jesús dice: “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”. El “número nueve” no es el mayor… el superior es el que suma… el que sirve. “+1, tiene más valor que un simple 9”.
Tarea para la casa… Ubica en qué te consideras más o menos que otros. El único que es más que tú es el “Padre nuestro que estás en el cielo”. Los demás somos hermanos… Si tú cantas bien, yo te oigo y te aplaudo bien. Somos iguales. No te humilles ni te enaltezcas ante nadie… ¡Busca tu nivel… ¡la igualdad!
@RicardoBulmez
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