EVANGELIO DEL DOMINGO 30/01/2022, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

EVANGELIO DEL DOMINGO 30/01/2022, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

IV Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C/Año Par, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos y espirituales en nuestra época. Somos hermanos e hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹Dios ama la belleza en la naturaleza, con el amor de admiración: “Y vio que todo lo hizo bien”. La satisfacción en su hijo Jesús: “En quien he puesto todas mis complacencias”. A la Humanidad con el Amor Misericordioso. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

 

Domingo 30/01/2022. (Lucas 4, 21-30). “En aquel tiempo, después de que Jesús leyó en la sinagoga un pasaje del libro de Isaías, dijo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”. Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: “¿No es éste el hijo de José?”. Jesús les dijo: “Seguramente me dirán aquel refránñ: ‘Médico, cúrate a ti mismo’ y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm”.

Y añadió: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria”. Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta un precipicio de la montaña sobre la que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. Jesús era “un hombre cualquiera”, dice San Pablo. Sí, “un hombre cualquiera”, pero no “cualquier hombre”… ni “un cualquiera”. Imagino a Jesús riendo a carcajadas cuando le contaban algún buen chiste. Y si era malo diría con sarcasmo: “¡Ayyy!… Se te chorreó el chiste!”. Porque la ironía solo es de humanos. También, Jesús lloró la muerte de un amigo. Un día ya hastiado de Pedro, lo mandó pal’… infierno, le dijo: “¡Apártate de mí Satanás!”. Así lo leí. Eso es muy duro. Pero ellos se volvían a contentar como dos amigos que se conocen y se quieren. Como los niños que después de la pelea se dicen: “Vamos a seguir jugando”.

Jesús llegó a Nazaret… al mismo templo al que asistió, con María y José, desde muy joven. Y se puso a leer y comentar la Biblia… y a partir de aquí presenta su plan de acción.Todos quedaron admirados y contentos. Hubo muchas palabras bonitas para Jesús… una vieja diría: “¡Ay, qué muchacho tan bello!… de pequeño ya se le veía que iba a ser influyente”, “Su mamá debe de estar muy orgullosa… ¡qué hijo!”. Hasta aquí, todos satisfechos.

La contienda comenzó cuando otra vieja dijo: “¿Acaso no es éste el hijo de José?”. Es cuando Jesús dice: “Sí, sí. Seguramente me van a decir el refrán: `¡Médico, cúrate a ti mismo!´. “Los milagros que has hecho, hazlos también aquí en tu patria”. Y añadió: “En verdad les digo que ningún profeta es bien recibido en su patria”. El rechazo a Jesús continúa cuando cita a Elías y a Eliseo.

En el evangelio de hoy aprendí… Cuando expulsaron a Jesús de la ciudad, lo llevaron hasta un precipicio para despeñarlo. Para salvarse, no creo que Jesús diría: “Por favor, si no les molesto, ¿pueden apartarse un poco para poder salir?”. Más bien, me lo imagino forcejeando con sus captores, dar más de un empujón, decir como en mi pueblo “¡Paticas, ¿pa´qué te tengo?!”, y correr despavorido. Porque Jesús no era un suicida… era un hombre que amaba la vida.

Pensamiento del día… En lo único en que Jesús se distinguió de cada uno de nosotros es que no cometió pecado. Pero vivió como todo ser humano. Tuvo dolor físico, decepción, alegría, tristeza, jugaba con los niños. Era un hombre libre. Sin ese espíritu de libertad que nos trajo, cualquier hombrecillo con ansias de dictador nos pisoteará.

Tarea para la casa… Piensa en alguna persona, o grupo, en donde un tiempo fuiste aceptado y hoy eres apartado. A Jesús le pasó lo mismo. Pero él, “pasando por en medio de ellos, se alejó de allí”. Y tú, ¿sigues ahí recibiendo desprecios? Simplemente… ¡aléjate “de allí!”… ¡Boquiabierta… corre!

Padre Ricardo Bulmez. rbulmez@gmail.com

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