EVANGELIO DEL MARTES 15/02/2022, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

EVANGELIO DEL MARTES 15/02/2022, MEDITADO POR EL SACERDOTE VENEZOLANO RICARDO BULMEZ

 

Martes de la VI Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo C/Año Par, en la Iglesia Católica. Y tiempo de lucha y oración ante la profunda crisis de valores humanos y espirituales en nuestra época. Somos hermanos e hijos de Dios, no del poder político ni de ninguna ideología.

Prólogo. @AlbaniCordero:🌹En el transitar de la vida, pasan cosas que turban tu corazón… Tu alma se agita y te apartas de Dios. ¿Cómo te encuentras ahora? ¿Hay algo que turbe tu vida? Te invito a creer en Jesús y a obedecer su mandato: “No se turbe tu corazón”, Juan 14. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

Martes 15/02/2022. (Marcos 8, 14-21). “En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: “Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes”. Entonces ellos comentaban entre sí: “Es que no tenemos panes”. Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: “¿Porqué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?”. Ellos le contestaron: “Doce”. Y añadió: “¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?”. Le respondieron: “Siete”. Entonces él dijo: “¿Y todavía no acaban de comprender?”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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Reflexión. El evangelio de hoy trata del enredo entre Jesús y sus seguidores; y muestra la “levadura -o manipulación- de los fariseos y de Herodes”, que se habían infiltrado también en la mente de los discípulos. Por eso Jesús insistía: “Tengan cuidado”. Pero ellos no entendían.

Lo más importante de este texto es el “vean”. Vean el amor de Dios que está por todas partes. Muchos saben, pero no ven. Y otros ven sin saber. Los primeros son los que llamamos intelectuales. Y los que ven, sin saber nada, son los humildes, los sencillos… los sabios.

Como el que recibe una hacienda como herencia, ésta no cupo toda en el testamento. Aquí no se pudo escribir la experiencia de ver las inmensas llanuras, el sabor de los mangos de hilacha, de los plátanos dulces; ni las lluvias, convertidas en cascadas, que se transforman en un río humilde y andariego. En el escrito tampoco entró el canto de los pajaritos, ni la miel de abeja. Porque la hacienda estaba en la vida. Y se percibía, y se vivía por los sentidos. Así es el amor de Dios, no cabe solamente en la mente, se sale fuera de ella. Él nos dejó dos testamentos: el Antiguo y su “hacienda” que es su amor, el Nuevo. El amor de Dios es vida… no letra.

Relacionando lo que refutó Jesús a sus discípulos desesperados, cuando se quedaron sin alimentos: “¿Por qué están agobiados?”. Ayer fue de día, hoy es de noche pero la luz volverá. La enfermedad arrastra a la salud, no puede vivir sin ella, porque sería muerte… y ésta deja un recuerdo que es vida. Y la tristeza es la espalda de la alegría, que es en donde habita el corazón. Éramos un país lleno de vida, hoy es un régimen en donde se imponen la esclavitud y la muerte… pero la vida señala muchos caminos y escogeremos el que queramos, no el que nos imponga cualquier dictadorzuelo. Y Jesus nos diría como a sus discípulos desesperados: “¿Y todavía no acaban de comprender?”.

En el evangelio de hoy aprendí… La vida se vive, no se puede escribir ni en un cerebro electrónico. Ya San Juan, especialista en la hacienda del amor de Dios, nos lo decía: “Jesús hizo muchas otras cosas. Si se escribieran una por una, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros” (Juan 21, 25).

Pensamiento del día… Es imposible escribir todo el amor de Dios. Es en el mundo en donde se ve, se oye, se palpa, se olfatea y se gusta su presencia. Yo no estudié teología para tener fe ni para amar a Dios… sino para ser cura. El amor a Dios viene a través de la familia.

Tarea para la casa… Hoy, por unos minutos, con tus sentidos contempla y siente en donde está habitado, manifiesto y encarnado el Amor Divino. Es decir, en los cuatro reinos: Reino Mineral, Vegetal, Animal y el Reino de Dios… en la humanidad. Es decir, experimenta ese amor en la naturaleza y en tus semejantes. Y en cada evento di: “Gracias Señor”.

Padre Ricardo Bulmez. rbulmez@gmail.com

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