- Denuncias dentro de la universidad apuntan a abusos de poder y a presuntos vínculos señalados con personajes ligados al grupo criminal que comandó Hernán Bermúdez
Por Isaac Mendiola/ Villahermosa, Tabasco.- La Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) vuelve a colocarse en el centro de la polémica tras nuevas denuncias que apuntan a un clima de presiones, amenazas y fabricaciones de acusaciones dentro de la institución, bajo la rectoría del adancista Guillermo Narváez Osorio, a quien señalan de operar con un estilo autoritario para controlar a docentes y estudiantes incómodos, acompañado por su apoderado legal Rodolfo Campos Montejo, abogado general de la casa de estudios.
De acuerdo con testimonios de alumnos y académicos difundidos en medios de comunicación, autoridades universitarias habrían recurrido a mecanismos de intimidación para sostener expedientes administrativos contra quienes cuestionan decisiones internas. Entre los casos más graves se menciona el del profesor José Lourdes Félix, de la División Académica de Ingeniería y Arquitectura (DAIA), quien fue encarcelado varios meses tras una acusación de acoso sexual que posteriormente logró revertir mediante un amparo, luego de haber denunciado presuntas irregularidades en el manejo del fideicomiso de jubilaciones de los catedráticos.
▶¿LIGAS CON LA BARREDORA?
Las acusaciones contra el rector tampoco se limitan al ámbito universitario. De acuerdo con versiones difundidas en el estado, un empresario gasolinero llegó a señalar directamente a Guillermo Narváez de mantener presuntos nexos con el grupo criminal conocido como “La Barredora”, cuya principal figura detenida es Hernán Bermúdez. El señalamiento, según las versiones citadas, incluso menciona que ambos tendrían residencia en el mismo fraccionamiento en Mérida, lo que detonó cuestionamientos sobre la imagen de la máxima casa de estudios del estado.
A la controversia se suma el caso de la estudiante Ximena Esther González, cuya muerte dentro de instalaciones universitarias provocó indignación entre la comunidad estudiantil. La versión oficial habló inicialmente de un “accidente”, pero críticos del rectorado sostienen que existen elementos que debieron investigarse a fondo y que la institución no ha transparentado completamente la información relacionada con el caso.
Más recientemente, estudiantes de la División Académica de Ciencias de la Salud, dirigida por Miriam Carolina Martínez, denunciaron que fueron citados a una reunión y posteriormente interrogados por abogados de la oficina del abogado general Rodolfo Campos Montejo, quienes —según su relato— los presionaron para firmar declaraciones que implicaban al catedrático Luis Miguel Matúa Pinto en la supuesta venta de calificaciones. Los jóvenes afirman que fueron incomunicados, amenazados con posibles consecuencias penales e incluso obligados a firmar documentos que no reflejaban sus declaraciones.
El conflicto estaría relacionado con la situación académica de la estudiante Frida Camila Magaña Centeno, quien no habría asistido al curso “Prótesis Bucal I” impartido por el doctor Luis Miguel Matúa Pinto. Según versiones de los propios alumnos, tras no aprobar la materia se habría iniciado una serie de señalamientos para responsabilizar al docente. La joven es hija de Arturo Magaña Contreras, director de la División Académica Multidisciplinaria de Los Ríos, y de Adriana Centeno Landero, jefa de Servicios Escolares en esa misma división, lo que ha despertado críticas por presunto tráfico de influencias dentro de la universidad.
Ante lo que consideran un montaje administrativo y un abuso de poder dentro de la UJAT, los estudiantes afectados han decidido recurrir a la vía legal mediante un amparo para revertir las sanciones y exigir que se investigue lo ocurrido. Mientras tanto, el silencio del rector Guillermo Narváez Osorio y de su equipo cercano ha sido interpretado por los inconformes como una señal de complicidad dentro de un sistema que —afirman— mantiene a la comunidad universitaria bajo presión.

