- Tiemblan en México los que se creían intocables; Washington endurece el mensaje y alista acciones judiciales que podrían exhibir viejos pactos entre poder político y crimen organizado
- Figurarían en la larga lista, desde el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, el exgobernador de Tabasco, Adán Augusto López Hernández, creador de La Barredora, hasta funcionarios del gobierno de Quintana Roo, los Verdes, Chiapas, Veracruz y Oaxaca
Por Agencias SFAS/Washington, DC.- La administración de Donald Trump elevó la presión contra México y ahora la mira apunta a funcionarios y exfuncionarios señalados por presuntos vínculos con cárteles. Ya no se habla sólo de visas canceladas, sino de expedientes listos para cortes federales.
El mensaje fue soltado en Sinaloa, México, por Ronald Johnson, quien advirtió que vendrán “medidas significativas” contra corrupción y complicidades criminales. La frase cayó como trueno en la clase política mexicana, donde muchos entendieron perfectamente la indirecta.
En Washington aseguran que fiscales podrían apoyarse en testimonios de capos detenidos, operadores financieros y testigos protegidos. Si eso ocurre, varios nombres que hoy sonríen en eventos públicos podrían amanecer mañana mencionados en documentos judiciales con sello estadounidense.
En Tabasco resurge el nombre de Adán Augusto López Hernández. Se recuerda que durante su gobierno estatal se agravó la violencia y tomó fuerza “La Barredora”, grupo ligado al Cártel Jalisco Nueva Generación.
También aparecen bajo ruido político figuras como Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa; Américo Villarreal Anaya, de Tamaulipas, y Ricardo Gallardo Cardona, de San Luis Potosí. Todos rechazan señalamientos, pero la sospecha internacional ya los alcanzó.
Si Estados Unidos revela nombres, sacudiría el sistema político mexicano, rompiendo pactos internos construidos con silencios, favores y blindajes que parecían eternos dentro del poder nacional.
Hoy muchos tiemblan no por la justicia mexicana, sino por la extranjera. Porque cuando en Estados Unidos hablan de “medidas significativas”, normalmente no se refieren a discursos. Se refieren a capturas, acusaciones, decomisos y carreras políticas convertidas en ruinas.

