•Gustavo Petro calla mientras el país arde; atentados brutales dejan decenas de muertos y exhiben el colapso de la seguridad
Por Agencias SFAS / Colombia.— Colombia amaneció sumida en el horror. Una nueva ola de atentados terroristas dejó decenas de muertos y sembró pánico en distintas regiones, confirmando lo que muchos ya denuncian: el Estado ha perdido el control frente a grupos criminales que operan con total descaro.
El ataque más brutal se registró en un túnel del Cauca, donde un artefacto explosivo fue detonado al paso de un camión cargado de pasajeros. La explosión convirtió el lugar en un escenario de muerte: cuerpos, gritos, caos y una cifra de víctimas que sigue creciendo conforme avanzan las horas.
Mientras la sangre corre y el miedo se instala en las calles, el presidente Gustavo Petro permanece en un silencio que retumba más que las propias explosiones. Su estrategia de seguridad, cuestionada desde hace meses, hoy queda expuesta como insuficiente ante una violencia que no da tregua.
Los criminales no sólo atacan: desafían abiertamente al gobierno. Controlan territorios, imponen su ley y golpean sin consecuencias. La población, abandonada, queda atrapada entre la barbarie y la inacción oficial.
Colombia no enfrenta hechos aislados, sino una escalada sostenida de terror que evidencia un país rebasado. La pregunta ya no es si habrá más ataques, sino cuándo y dónde será el próximo golpe.
Hoy, el mensaje es claro: el crimen avanza… y el Estado retrocede.


