Por PEDRO PABLO JARAMILLO/Debido a su corrupción desmedida, nepotismo y pecaminosa vida pública, la alcaldesa de Centla, Gabriela López Sanlucas se encuentra en graves problemas ya que ha comenzado actuar con métodos de represión y hostigamiento contra los medios de comunicación que no son afines a ella.
Este medio informativo fue “cercado” en las calles de Frontera por esbirros bajo las órdenes de la presidenta municipal, que ordenó quitar todos los ejemplares de “Sin Fronteras” a los voceadores y amedrentarlos con armas de fuego sino hacían caso.
En la refriega verbal entre voceadores y golpeadores de la alcaldesa, salieron a relucir armas de fuego que portaban los agresores, quienes al verse descubiertos que traían pistolas y armas largas, emprendieron la huída, no sin antes amenazar a los trabajadores de esta casa editorial con “desaparecerlos” sino hacían caso.

Alias: Cara de perro
Cargo: Chofer personal de la presidenta
Antecedentes: Ex miembro de la Policía Municipal de donde salió por problemas con sus superiores.
Personalidad agresiva y problemática. Siempre anda armado y es considerado un tipo agresivo.
En un video grabado por los voceadores y una periodista de esta casa editorial, se mira fijamente como tanto el chofer como el guardaespaldas de la presidenta municipal tratan de amedrentarlos, enseñándoles armas largas y pistolas que traían consigo. Se oye incluso el golpe que le dan a la reportera que estaba grabándolos con el fin de quitarle el celular.
NO ES LA PRIMERA VEZ
No es la primera vez que esta dama actúa así. En 2016, también hizo lo mismo cuando voceadores de este periódico divulgaban las corruptelas de la familia gobernante a quienes mandó a encerrar en las celdas de la cárcel pública y luego fueron liberados.
Ese es el actuar de esa dama. Reprimir, amedrentar y sobre todo mandar amenazar y golpear a quienes les critican sus corruptelas y sus andanzas pecaminosas en la vida pública del pueblo.
CIUDADANOS INCONFORMES
Así, mientras miles de ciudadanos de Centla exigen mejores calles, más servicios públicos, y un gobierno municipal que gobierne para todos, la alcaldesa se dedica a vivir su vida pecaminosa, rodeada de placeres mundanos, corrupción institucional y nepotismo.
El 20 de junio pasado, mientras decenas de habitantes de Centla, protestaban ante el Congreso del Estado por el pésimo gobierno municipal que mantiene a ese municipio en la miseria y marginación y exigían juicio político contra la corrupta mujer, esta se daba la dulce vita en conocido restaurante de la capital, acompañada de sus esbirros y cortesanos.
Adicta a bailar con stripers, enamorar sacerdotes y dilapidar el dinero del erario público de ese municipio en lujos y caprichos, López Sanlucas no le hace caso ni a su marido, Oscar Castillo Moha, quien pese a las “novatadas” y corruptelas de su consorte, rechaza las acusaciones y denuncias que un grupo de valientes ciudadanos de Centla hicieron ese día ante las puertas del Congreso el pasado 20 de junio, en demanda de que los diputados locales intervengan y abran juicio político contra la alcaldesa del PRI.
“Mi mujer gobierna y manda. No tenemos problema como escriben algunos periodistas. Lo cierto es que si tenemos enemigos y esos nos están dando duro porque no saben perder”, se defiende el político que bajo las siglas del PRI ganó la presidencia de este municipio, pero que por cuestión de género tuvo que dejar a su mujer en su lugar.
Lo cierto es que tanto marido como mujer se han enriquecido al amparo del poder económico de la presidencia municipal, pues en diciembre pasado estrenaron autos de lujo y el junior de la familia se compró un helicóptero donde sale a pasear los fines de semana con sus amigos a Ciudad del Carmen o a la Riviera Maya.
Tanto el municipio como el Puerto de Frontera es hoy una calamidad. Las calles permanecen inundadas de basura, no hay obra pública y las pocas acciones de gobierno las ejecuta la Federación o el Estado. “El municipio está paralizado, estático, sin obras ni acciones sociales para la gente, en pocas palabras: estamos jodidos con esta dama”, denuncia un ex alcalde que prefiere guardar el anonimato ante las represalias de la familia gobernante.


