CORRUPCIÓN Y MENTIRAS, SELLO DEL ALCALDE DE BACALAR, QROO

 

+ Alexander Zetina Aguiluz utiliza el Ayuntamiento como su empresa familiar

 

Por Luis A. CABAÑAS BASULTO/Bacalar, QRoo.- Si habría de calificar al peor presidente municipal de Quintana Roo, sin duda alguna habría que inclinarse por el de Bacalar, Alexander Zetina Aguiluz, en cuyo segundo periodo como tal, entre otros, abusa de su poder para despojar a propietarios de predios y posesionarios de terrenos para titularlos a nombre de familiares y amigos.

Su ansia enfermiza de poder, ha llevado al edil del décimo municipio a ocupar la silla presidencial en dos administraciones continuas, periodos en los que, abusando de sus facultades como primera autoridad, busca adueñarse de Bacalar a costa de los habitantes de este sitio turístico de la zona sur.

Lo más cuestionable del tema es que, además de monopolizar la venta de alcohol para beneficiar los negocios de venta de este producto que están a nombre de varios familiares suyos, también busca adueñarse de los terrenos de las familias en condiciones de marginación.

Para  ese efecto, en contubernio con su director de Obras Públicas, Ángel Puc, y con Catastro de Bacalar, se ha dedicado a detectar terrenos sin título para agenciárselos para luego titularlos a nombre de familiares o amigos.

Ese es el caso de un terrenos ubicado en la Avenida 3 entre las calles 6 y 8, que tenía en posesión una familia durante por menos 38 años.

 

FALLIDO GOBIERNO

Entre las irregularidades de su segundo fallido trienio, representantes comunales también lo acusaron de “jinetear” el pago de sus apoyos económicos, esto desde antes de concluir su primera gestión al frente de Bacalar.

El Ayuntamiento cuenta con 57 representantes de cada una de las poblaciones que conforman la demarcación, cuyos delegados reciben un apoyo económico quincenal, por los que la Comuna eroga 57 mil pesos quincenales para cubrir los servicios de los representantes comunales.

No obstante, el Ayuntamiento de Bacalar les adeuda más de medio millón de pesos, correspondientes a cinco meses por ese concepto, aunque los afectados reclaman el pago, a lo que Zetina Aguiluz ha hecho caso omiso, por lo que los inconformes solicitaron una auditoría a las dos gestiones del munícipe.

 

ESCÁNDALO TRAS ESCÁNDALO

Apenas en enero último, el funcionario se vio envuelto en nuevo escándalo, cuando con apoyo de la fuerza pública, desalojó a empleados del Instituto de la Cultura y las Artes de las oficinas ubicadas a un costado del Fuerte de Bacalar, con pretexto de ser de su propiedad del predio, pese a que en el mismo inmueble también opera un restaurante, propiedad del Gobierno del Estado.

El día de los hechos, alrededor de las 10 horas, con apoyo de agentes de la Policía Municipal de Bacalar, se clausuró la taquilla del museo del Fuerte, pese a tratarse de un predio ubicado a un costado.

Hasta donde se sabe, existe una disputa legal del predio que se localiza a un costado del museo y que la Comuna intenta apropiarse a través de su área jurídica, para lo cual usó la fuerza pública, mostrando sólo un título de posesión.

El propio Alexander Zetina se presentó en las oficinas, y sin mostrar orden de desalojo emitida por algún juez, pidió retirarse al personal y ordenó cambio de cerraduras.

La titular del ICA, Jacqueline Estrada Peña, y el subdirector de patrimonio, Óscar Marrufo, sostuvieron reuniones con el Ayuntamiento para aclarar la situación, pero no se han pronunciado al respecto, pese a que el primero ha demostrado la legal posesión del predio con escrituras públicas ante el Registro de la Propiedad.

Ha trascendido que el primer edil intentaba tomar las oficinas para instalar otros negocios.

 

OLOR FÉTIDO A CORRUPCIÓN

Lo cierto es que el priísta pintado de Panal (Nueva Alianza) despide olores fétidos de corrupción, con doctrinas de mezquindad, demagogia, mentira, manipulación, egoísmo, avaricia y engaño como carta de presentación.

Bacalar, el maravilloso y extraordinario “Pueblo Mágico” lejos pero muy lejos de serlo, se ha convertido en una ciudad sin servicios básicos, como seguridad, salud, empleo e infraestructura, entre otros, desde que Alexander Zetina buscaba desesperado la reelección con todas las mañas de la vieja escuela.

Desde su campaña engañaba a los habitantes de las zonas urbana y rural, aunque, al final de cuentas, es el único beneficiado, su parentela y su grupúsculo de adoradores falsos como sus propuestas de campaña.

Su administración ha sido una de las peores para sus gobernados, no así para él, ya que obra de su propiedad que inicia la termina en menos que canta un gallo, mientras en la ciudad de Bacalar, la mayoría de las obras están inconclusas, como es el caso específico de parques públicos que el alcalde alardeó haber construido en las comunidades rurales.

En esos medios se jacto de haber erogado 1.5 millones de pesos, cuando que las dimensiones de la construcción no rebasa los 500 mil pesos, mientras que en la cabecera municipal engañó a los colonos, ya que rellenó calles para pavimentar y hasta hoy no existe tal pavimentación.

Las mentiras y sospechas contra el ex dirigente magisterial no son nada nuevo, ya que desde que buscaba reelegirse en el proceso electoral de 2018 era uno de los candidatos sobre quien pesaba mayores denuncias por inversiones públicas u operaciones municipales irregulares o fraudulentas.

Esto esa desde obras inconclusas o mal realizadas, hasta licitaciones “a modo” para favorecer negocios familiares o de prestanombres, o bien falta de transparencia y corrección en la administración de las finanzas del Ayuntamiento.

Desde fines de febrero de ese año, se recuerda, empresarios del sur de la entidad adscritos a la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), denunciaron que Zetina Aguiluz los dejó fuera de las licitaciones de obras públicas municipales, a pesar de que existía un acuerdo para contratar en su mayoría a los empresarios locales.

“Gallina que come huevo…” ¡Pobres bacalarenses! ¡Y todavía le falta un año!

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