Por Luis A. CABAÑAS BASULTO/Cozumel, QRoo.- No cabe duda de que el término “nacer en pañal de seda” sigue de moda, sobre todo en materia política, donde no pocos hijos de conocidos políticos mexicanos han incursionado en el servicio público en el mismo nivel en el que sus padres, aunque favorecidos por la influencia de sus progenitores.
La oportunidad se les dio por ser hijos de quienes son, y no por demostrar capacidad, no por haberla ganado con el trabajo diario. La mayoría llegó sin preparación previa, académica, política y menos administrativa.
Palabras más, palabras menos, el portal Macronews refiere el caso de Cozumel con su presidente municipal, el priísta Pedro Oscar Joaquín Delbouis, hijo del ex gobernador de Quintana Roo y más recientemente ex secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, ya que nació en cuna privilegiada, aunque nadie puede apostar a que lo que tiene lo consiguió a base de propio esfuerzo.
Nieto de influyente empresario, el desaparecido Nassim Joaquín Ibarra, el munícipe aprovechó el pésimo gobierno de su antecesora Perla Tun Pech para arrebatarle el Ayuntamiento al PAN, donde ésta última había intentado reelegirse.
Hasta antes de incursionar en la política, Joaquín Delbouis desarrollaba un plan de vida fincada en el sector privado, donde fue líder de los tres organismos empresariales más importantes de Cozumel: la Coparmex, la Junta Coordinadora Empresarial y la Cámara Nacional de Comercio (Canaco)
Con un programa de apoyo a medios locales, que tres años le dieron la espalda a Perla Tun, su única función en el sector público fue la presidencia de la Fundación de Parques y Museos, de donde otrora surgieran otros presidentes municipales de la isla, aunque no pretendía incursionar en la política electoral.
EL DERRUMBE
No obstante, ante el derrumbe de los últimos gobernadores priístas de Quintana Roo, Félix González y Roberto Borge, familiares y amigos lo orillaron a buscar la candidatura por la alianza que encabezó el PRI con el Verde Ecologista y Nueva Alianza, desde luego, con toda la fuerza y el poder de su apellido.
Con apenas 41 años de edad recién cumplidos, sin embargo, tras cumplir sus primeros 100 días de haber tomado las riendas, ya sufre desgastes como si llevara mil días, pese a que la expectativa de los cozumeleños para su gobierno (2018-21) eran muy elevadas, pues se les hizo percibir que la administración de Perla Tun Pech era un caos y habría que “rescatar a Cozumel”.
Políticos y votantes se subieron a la ola del cambio que, no obstante, apenas transcurridos sus primeros 100 días se percibe frío, débil y ausente.
Y es que, guardadas las proporciones con los casos de Cancún y Playa del Carmen, el aumento de la percepción de la inseguridad es una realidad, pues los cozumeleños tienen miedo, se asombran de las constantes balaceras y, lo que es peor, de la prepotencia de funcionarios públicos y del mutis de Joaquín Delbouis ante problemas de bacheo, ayuda social, alumbrado, recolecta de sólidos.
Con todo, lo que más duele a Cozumel es haber hecho un cambio de gobierno donde, como dice el dicho, “saltaron del sartén para caer directamente en el fuego”.
DECEPCIONADOS
Los empresarios también están decepcionados, pues son los que sufren la consecuencia de robos y de la presión de los Fiscales que, con el pretexto de no cumplir con requisitos de Protección Civil, amenazan con cierres de local, lo que “se puede arreglar con una buena mochada”.
En lo político, pareciera que Pedro Jr. se quisiera deslindar del partido que lo postuló, el PRI, pues al presentar sus 100 días de trabajo le echó la culpa a los gobiernos anteriores, priístas en un 80%, de no haber cumplido sus promesas de campaña, que lo que Cozumel está como está y será difícil cumplir con todo, de manera que el próximo alcalde, pues encontrará también problemas. “Cantinflesco” discurso.
La diferencia políticas de Joaquín Delbouis con actores políticos y su Cabildo pareció en el balance de los primeros 100 días, ya que al “magno” evento no llegó el representante del Gobierno del Estado en Cozumel, el priísta Carlos Hernández Blanco, quien buscaba la candidatura a diputado local por el distrito XI.
Tampoco asistió el regidor del Verde Ecologista, Elías Farah Ceh, su supuesto aliado en el Cabildo cozumeleño, como tampoco estuvieron presentes los regidores independientes Perla Tun y Fidencio Balam Puc.
Por cierto, uno de los mayores errores de Joaquín Delbouis fue el nombramiento de su titular de Comunicación Social, Haydeé Cárdenas Pizano, quien, primero, desconoce la idiosincrasia de la isla, donde no radica; segundo, quiere administrar con estrategias del pasado y, lo más lamentable, no toma en cuenta a la prensa local, excepto algunos medios con los que puede hacer “negocio”.
Para nadie es un secreto que la funcionaria desprecia a los reporteros locales porque se acostumbró a hacer negocio con los de Cancún, donde fue titular de la vocería con Paul Carrillo de Cáceres (2013-16), por cierto ahora en el ostracismo.


